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Peaky Blinders [Series]

Tenía ganas de una serie de esas que te absorben por completo, nublando tus sentidos y trasladándote a otro momento y otro lugar. En esas andaba yo cuando llego a mis oídos 'Peaky Blinders', un drama de tan solo seis episodios (a esperas de una segunda temporada). Con el sello de la BBC ya me aseguraba cierta garantía, pero ilusa de mi no sabía que estaba a punto de sumergirme en una historia de mafias, poder y alcohol de lo mejor que hay actualmente en el panorama televisivo. Bordando tanto los aspectos técnicos como la trama, es una serie que no deja indiferente.


¿De qué va?


El linaje de una familia ha sido tocado por la Gran Guerra. En ausencia de los hombres, las mujeres se han encargado del liderazgo y la reputación, pero en la década de 1920 ha llegado el momento de volver a sus casas y poner las cosas en su sitio. En la ciudad inglesa de Birmingham, los Peaky Blinders mantienen el orden dentro de su propio caos, impartiendo justicia a su manera. 
 
La paz que han logrado hasta ahora está a punto de estallar cuando las ansias de poder del cabeza de familia, Thomas Shelby (Cillian Murphy) se mezclen con un robo de una importante propiedad del gobierno. Todo ello atraerá a los militantes del IRA y a los altos mandos de la policía.


La crítica


Es difícil conseguir una serie de época que no se estanque ni se haga pesada, cuyos hilos argumentales no caigan en la simplificad. Este es un claro ejemplo de cómo conseguir eso. Partiendo de una situación de familia basada en la superación y la extorsión, iremos conociendo las historias de cada miembro, así como si influencia en el devenir del resto.

El respetado Thomas (cuya cara nos suena de 'Batman Begins' y 'Origen'), que sin ser el mayor ha logrado sacar adelante a todos sus hermanos. Con cicatrices en el cuerpo y en el alma, la guerra le ha enseñado a no amedrentarse ante amenazas. Su capacidad para trazar planes que resuelvan todos sus problemas, por muy enrevesados que sean (y tentando demasiado a la suerte) serán los giros de trama que nos engancharan.

 

Las mujeres, que han manejado el cotarro en ausencia de un toque varonil, no se quedarán atrás. La tía Polly (Helen McCrory) será la conciencia, el cariño y la mano dura, que no flaqueará en su misión de proteger a sus sobrinos al precio que sea. Han probado el mando y no volverán a dejarse someter, demostrando su fuerza allá por donde pisen a golpe de tacón.

El resto de la familia, siempre obediente a las órdenes del único con cerebro para proveerles del futuro grandioso que se merecen, cumplirá su misión. Creciendo como matones ya es hora de que el apellido, la reputación debe forjarse para ser temidos y respetados a partes iguales, y por ello no dudarán en usar su marca personal: unas cuchillas incrustadas en cada gorra Blinders. 

Con los sonidos de metralla chocando contra las paredes, las pesadillas y las secuelas de la guerra harán mella en unos hombres que han pasado por un infierno para volver a los suburbios, su hogar. Cada uno de ellos está dispuesto a luchar con uñas y dientes por lo que es suyo.

Antaño compañeros de armas, las relaciones con los idealistas y revolucionarios del momento no serán nada sencillos. Y la cosa se va complicando conforme las relaciones personales y los deseos se interponen en su camino. 


Lidiando con una batalla por el trono del poder, trabajando hacerse un hueco en la sociedad legal, enfrentando a clanes, el enemigo mayor no tardará en llamar a su puerta. La desaparición de un convoy de armamento del gobierno despierta las alarmas del mismísimo Churchill, quien envía al Inspector Campbell (Sam Neill, aquel que jugaba con dinos en 'Jurassic Park'). 

Con un curriculum de fiereza indiscriminada y métodos sangrientos nada ortodoxos, tras conseguir reprimir las revueltas de Belfast, su misión de recuperar el cargamento se volverá personal cuando entre al juego de los Peaky Blinders. 


Colando entre las filas de sus enemigos una bella camarera, ablandará sus corazones a base de canciones y whisky para desmantelar desde dentro cualquier intento de manipulación de la situación. Pero no todo es lo que parece y las normas humanas rara vez siguen las escritas.

Clanes rivales, una revolución en curso, dramas personales, y el frío acero de la ley siempre en la espalda, son algunos de los obstáculos a los que deberán enfrentarse. Tirando de ingenio, los planes para ascender y atar cabos serán dignos de un superviviente cuyo honor y moral tienen sentido dentro de ese mundo de cuchillas y pistolas.
 

Una ambientación de sobresaliente que se junta en escena con una banda sonora con tintes de rock, pero sin dejar de lado ese aura de gansters y novela negra. Una gozada para los sentidos con una fotografía realista y cuidada, que envuelve un drama con una historia en constante evolución.

El ritmo se desenvuelve de forma natural entre tragos de ron, añadiendo matices con cambios radicales que enganchan al espectador, generando tensión capítulo a capítulo con un marcado acento.

Una serie que cumple en argumento, se perfila con actuaciones brillantes y aporta diálogos fidedignos a la altura del momento.

Información de más

  • El creador de la serie, Steven Knight ('Promesas del Este'),  nació en uno de los barrios más conflictivos de la época en la que se basa la serie, Small Heath.
  • Los primeros capítulos están dirigidos por Otto Bathurst, autor del primer episodio de Black Mirror.
  • La serie se basa en la historia real de la familia Blinders.
  • Ha sido comparada, entre otras, con Copper o la mítica Boardwalk Empire.
  • El estilo de banda sonora (totalmente independiente de la serie), se ajusta como un guante, sonando, entre otros: el tema principal “Red Right Hand” de Nick Cave & The Bad Seeds, y también The White Stripes (“I Think I Smell a Rat”, “St. James Infirmary Blues”), The Raconteurs (“Blue Veins”).

Nota final: 9

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