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ROGUE ONE. Los 'Doce del patíbulo' se van al espacio. [Cine]

Expandir el universo Star Wars más allá de donde uno pueda imaginar. Ese es el principal objetivo de la Disney ahora mismo. Y si hay una saga en la que poder imaginar mil historias esa es la de Star Wars y no sólo haciendo avanzar la narración hacia adelante. El abanico de posibilidades que se abre al hecho de poder explicar cualquier momento desde otro punto de vista es inmenso. 'Rogue One' es el primer intento y se salda con un triunfo aunque eso si, tal vez sólo disfrutable al completo por auténticos estudiosos de la saga.



¿De qué va?

El Imperio Galáctico ha terminado de construir el arma más poderosa, la Estrella de la Muerte, pero un grupo de rebeldes encabezados por Jyn Erso (Felicity Jones) y Cassian Andor (Diego Luna) decide realizar una misión de alto riesgo: robar los planos de la estación galáctica antes de que sea plenamente operativa.

La crítica

Hay algo que sorprende al inicio de 'Rogue One'. Tras el logo de Lucasfilm y el ya clásico 'Hace mucho tiempo, en una galaxia lejana, muy lejana....' uno espera que aparezca el logo de STAR WARS sobreimpresionado en la pantalla mientras suena atronador el tema de John Williams, al mismo tiempo que empieza a aparecer un texto que va ascendiendo en forma de cascada sobre la pantalla. Pero nada de esto sucede.

Puede que esto escandalice a los más puristas de la saga pero es una decisión acertada. Algo podíamos intuir sabiendo que el título completo de la película es 'Rogue One: una historia de Star Wars' pero por si quedaba algún despistado en la sala el no incluir el inicio clásico de la saga es la manera perfecta que tienen los responsables del film de dejarnos bien claro desde el minuto 1 que sí, estamos ante una película del universo Star Wars pero que no es una película de Star Wars propiamente dicha. 



La misión principal del film es desarrollar algo que en 'La Guerra de las Galaxias' se nos explicaba brevemente, algo por lo que hasta se pasaba muy por encima, y lo hace de forma brillante, añadiendo a toda la épica ya existente una serie de razones y tramas poderosas que además sirven como relleno de algo que hasta cierto punto (y poniéndonos muy tiquis miquis) podíamos considerar agujeros de guión. Ahora ya sabemos, por ejemplo, por qué una construcción tan enorme y poderosa como la Estrella de la Muerte tenía un fallo de seguridad tan clamoroso que permitía su destrucción de una forma relativamente sencilla.



El respeto por parte de Gareth Edwards, director del film, al universo ya existente es evidente. 'Rogue One' se dedica a desandar el camino ya trazado anteriormente en el resto de películas trufando la historia de innumerables guiños a la saga durante todo el metraje, algo que probablemente sea imposible de evitar para cualquiera que se ponga a los mandos de un nuevo film de la franquicia, pero a partir de aquí Edwards ha concebido su película más como un film bélico (es su particular versión de 'Doce del patíbulo') que no como una aventura espacial. 



Es precisamente entonces cuando la película brilla en todo su esplendor. 'Rogue One' se inicia de manera contenida. Se toma su tiempo para presentar a los personajes y explicarnos el por qué de sus acciones pero llega el momento de pasar a la acción y es entonces cuando se desencadena una batalla épica y cruda, rodada cámara al hombro, algo que ayuda a darle más realismo a toda la escena, en una playa con palmeras en las que parece que en cualquier momento vayan a aparcer helicópteros al más puro estilo 'Apocalipsis Now' y que desemboca en unos últimos minutos en los que todo cobra sentido y deja al fan de Star Wars al borde del orgasmo cinematográfico.



¿Pero todo es tan excepcional en 'Rogue One'? Por desgracia no. El punto débil de toda la película lo conforman gran parte de sus personajes. Sin apenas tiempo para poder desarrollar algo más de su personalidad la mayoría quedan reducidos a simples contrapuntos cómicos o épicos, cosa que juega en su contra puesto que no acabamos de empatizar con ninguno de ellos y poco nos importa que sobrevivan o no a la misión.

Ni Chirrut Îmwe (Donnie Yen), ni Blaze Malbus (Wen Jiang), ni Bodhi Rook (Riz Ahmed), ni mucho menos Saw Guerrera interpretado por un Forest Whitaker pasadísimo de vueltas pasarán a la historia de los personajes memorables de Star Wars (aunque puestos a apostar por uno de ellos, sin duda el guerrero ciego interpretado por Yen se llevaría el gato al agua). Más afortunado está Ben Mendelsohn como el director Orson Krennic, el supervisor de la Estrella de la Muerte y un villano a la altura de las circunstancias.


Aunque los peor parados son, por desgracia Felicity Jones y Diego Luna. Tanto Jyn Erso como el capitán Cassian Andor quedan algo desdibujados aunque por motivos diferentes. A pesar de que el actor mexicano ponga todo su empeño en hacer que su personaje resulte carismático es evidente que necesita algo más de profundidad de guión para conseguirlo. En el caso de Felicity Jones pasa todo lo contrario. Aunque el personaje sí que está mucho más desarrollado y entendemos todas sus motivaciones la interpretación algo desganada de Jones acaba mostrando una heroína un tanto confusa.



Otro apartado a destacacar son las aportaciones de personajes digitales de vital importancia para el relato que se han saldado de manera desigual. La presencia de Moff Tarkin interpretado en su día por Peter Cushing, fallecido en 1994, se ha resuelto recurriendo a la interpretación de Guy Henry al que se le ha añadido digitalmente el rostro de Cushing con un resultado sorprendente. Su apariciones no son nunca a plena luz del día y eso ayuda a disimular que estamos ante un personaje digital.



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En el otro lado de la balanza encontramos la aparición estelar de la princesa Leia en el último plano de la película. Evidentemente es un momento que sirve para cerrar el círculo, redondear una historia y enlazarla perfectamente con 'La Guerra de las Galaxias' pero esa imagen, que al igual que con el personaje de Moff Tarkin se ha rodado con otra actriz (Ingvild Deila) a la que se le ha añadido la cara de una joven Carrie Fisher rechina de una manera atroz, y a pesar de que la imágen sea visible apenas unos segundos da la sensación de estar viendo la versión con peluca del Tintín que aparecía en la película dirigida por Steven Spielberg en 2011 que no ante la princesa Leia.

De todas maneras, ese plano final no trastoca unos últimos minutos de la película que son absolutamente brillantes, sobretodo gracias a la aparición de Darth Vader, al que vemos en todo su esplendor. Sus contadas apariciones durante todo el metraje son recibidas con alegría por los espectadores y esos últimos minutos justifican prácticamente todo lo visto anteriormente.



Por desgracia para los espectadores que acudan a ver la versión doblada de la película tendremos que soportar que Vader no esté doblado por Constantino Romero. En v.o. sí que se ha vuelto a contar con James Earl Jones pero desgraciadamente la muerte de Romero hace unos años hacía imposible repetir una asociación vocal más que perfecta. La elección final de Pedro Tena, encargado de doblar a Vader en la serie de animación 'Star Wars Rebels' resulta más que correcta, partiendo de la base que intentar superar a Constantino Romero era algo imposible.

Al que no echamos en falta es a John Williams... Bueno, tal vez es una afirmación demasiado rotunda. Una pelicula de Star Wars sin la música de Williams no es una película de Star Wars, pero como ya hemos dejado claro que 'Rogue One' no es una película de Star Wars que la bso esté compuesta por Michael Giacchino nos parece de nuevo una buena decisión, en parte porque Giacchino es un excelente compositor y porque además muchos le señalan como el heredero directo de John Williams.



El reto que tenía 'Rogue One' era complicado. Todos sabíamos que una mala película podría estropear el universo creado por George Lucas (aunque si el propio Lucas no lo logró en su momento con el Episodio I, II y III será difícil que alguien lo consiga). Apelar de nuevo a la nostalgia tal y como hizo el 'El Despertar de la Fuerza' podría resultar repetitivo pero Gareth Edwards y su equipo han conseguido separarse lo suficiente de todo lo que significa Star Wars para poder entregar una película que no sólo consigue emocionar sino que además nos transporta con sus imágenes directamente al año 1977. 



Información de más
  • Algunas de las imágenes de los pilotos rebeldes que luchan en la batalla final entre el Imperio y la Alianza Rebelde son material rodado para la trilogía original. Cuando Gareth Edwards estaba montando la película en el rancho Skywalker encontraron latas de película con metraje original de 'La Guerra de las Galaxias' que no se había utilizado en su día. Esas escenas, en las que aparecen varios pilotos de X-Wing diciendo su nombre y su escuadrón, fueron digitalizadas por Industrial Light & Magic y añadidas al metraje de 'Rogue One'.
  • Michael Giacchino llegó al proyecto en la fase final del mismo sustituyendo al inicialmente previsto Alexandre Desplat y tuvo poco más de un mes para componer la bso. 
  • El propio Giacchino aparece en la película bajo la máscara de un stormtrooper, concretamente bajo el nombre de FN-3181.
  • Genevieve O'Reilly vuelve a ser Mon Mothma, líder de la Alianza Rebelde por segunda vez. O'Reilly ya lo había interpretado en el Episodio III aunque sus escenas fueron finalmente eliminadas.
  • Antes de darle el papel a Felicity Jones, Tatiana Maslany y Rooney y Kate Mara realizaron pruebas para el papel.
  • La idea de 'Rogue One' la tuvo John Knoll, supervisor de FX de ILM  que ha participado en todas las entregas de Star Wars, y ha sido acreditado como autor de la historia.
  • David Crossman, diseñador de vestuario, ha rescatado algunos de los trajes usados en la trilogío original.
Nota final: 8

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