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jueves, 6 de noviembre de 2014

El exorcismo de Emily Rose, exorcismo en los tribunales [Cine]

De vez en cuando uno suele encontrarse cosas muy raras en el mundo del cine. No hablo de esas películas de rollo indie o experimental, vengo a referirme a esa clase de obras con temáticas mezcladas y que dejan un buen sabor de boca. Este es uno de esos casos, dónde trasladamos el terror de un exorcismo a un caso de abogados en unos tribunales.

¿De qué va?

Erin Bruner (Laura Linney) es una abogada que está ha logrado una reputación considerable dentromucha fama como abogado, por ello sus superiores le asignan el caso de acusación por negliciencia al padre Moore (Tom Wilkinson) al no poder salvar la vida de Emily Rose (Jennifer Carpenter) tras haber practicado la técnica del exorcismo.

La crítica

Con motivo del pasado estreno de 'Líbranos del mal' y la grata sorpresa que me llevé con 'Sinister', no podía olvidarme de una de las primeras películas de Scott Derrickson, director que poco a poco se ha labrado el reconocimiento del publico y de la crítica como uno de los directores de terror comercial más destacados de la última década.

Derrickson se cargó a los hombros el interesante proyecto sobre la historia de Anneliese Michel, una joven alemana que se dice que fue poseída por los demonios y posteriormente murió. Esto desencadenó en un juicio contra los encargados de su exorcismo y de aquí nació la obra 'El exorcismo de Emily Rose', centrandose en el caso de Anneliese.

La obra se sitúa después de la muerte de Emily y se nos va contando a medida que Erin Bruner va informándose sobre el caso a través del padre Moore, el acusado al que defiende, jugando con el espectador sin darle desde el comienzo todo lo acontecido durante el exorcismo de Emily.

A nivel argumental, el film de Derrickson es impecable, nos ofrece una historia de abogados con un tema morboso como lo es el exorcismo de una joven pura, virgen, poniendo ese añadido al género de terror que incita al espectador a interesarse por la cinta y más cuando sabemos que se trata de un hecho real, que ha pasado realmente (según lo que he leído apenas se ha modificado la historia original). 

Por todo esto la obra se desarrolla de manera cautelosa al tratar de introducirnos un tema sobrenatural como éste, sin dejar de lado que realmente Anneliese (Emily Rose) pudo ser poseída por el demonio. En ningún momento vemos la aparición de seres sobrenaturales y de este modo se lleva la película a un nivel superior: ¿realmente lo que le ocurre a Emily se puede explicar con ciencia o es un caso auténtico de posesión infernal y tan solo la iglesia tiene una cura? Y la cinta se resume en eso: la lucha en los juzgados entre Bruner y la fiscalia, religión contra ciencia, mientras vamos descubriendo poco a poco como avanzó el caso de Emily Rose. 

Una vez más no tenemos una auténtica cinta de terror de esas en la que no podemos evitar ahogar un pequeño chillido y apretar contra nuestro pecho el primer cojín que pillemos, tenemos lo ya dicho: una película de abogados con una temática de terror y lo que es más importante: una obra original.

Por otro lado, los efectos especiales y sobretodo la banda sonora, cumplen sus funciones de darnos ese ambiente típico del género, que consigue dar alguna que otra escena para poner al espectador en tensión durante unos minutos antes de volver a los tribunales.

Quizás no sea una película de terror a recomendar, si no más bien una obra de abogados a recomendar, con un tema que dudo que se haya tratado con anterioridad y el aliciente de saber que la historia que nos cuentan tuvo lugar. Bueno y que por primera vez he visto una actriz de verdad en Jennifer Carpenter, lástima que la película fuese anterior a la serie 'Dexter', una verdadera lástima...

Información de más
  • Madeline Zima fue considerada para el papel de Emily Rose.
  • Después del estreno de la película surgió una leyenda sobre la verdadera Emily Rose en la Universidad de Minnesota. Obviamente es falsa puesto que Anneliesce nunca estuvo en dicha universidad.

Nota final: 7

miércoles, 5 de noviembre de 2014

The Equalizer (El Protector). Mi nombre es Denzel y busco una franquicia. [Cine]

Basarse en una vieja serie de tv siempre se afronta con un dilema: ¿es mejor hacer la película siendo 100% fiel al original o es mejor hacer una versión más libre? El dilema siempre será menor si no nos encontramos ante un clásico de la pequeña pantalla sino que lo que se pretende versionar es una serie poco conocida. Vistos los resultados en pantalla, parece ser que los responsables de 'The Equalizer (El protector)' han optado por la segunda opción.

¿De qué va?

Robert McCall (Denzel Washington) es un misterioso y solitario individuo que tiene una vida aparentemente normal. En realidad es un ex-militar que no duda en ayudar a personas indefensas cuando lo necesitan, como hace con Teri (Chloë Grace Moretz) una joven prostituta que está en manos de Vladimir Pushkin (Vladimir Kulich), jefe de la mafia rusa. Cuando acaba con la vida de varios de sus mejores esbirros, Pushkin envia a su hombre de confianza, Teddy (Marton Csokas) para intentar acabar con McCall.

La crítica

En 1985 se estrenaba de 'The Equalizer', que en España se emitió en algunos canales autonómicos, y que contaba las andanzas de Robert McCall, un ex-agente del Servicio de Inteligencia Británico y supuesto espía de la CIA que ahora se dedicaba a ejercer de justiciero urbano. Periódicamente publicaba un anuncio en la prensa de Nueva York en el ofrecía sus servicios con un teléfono al que llamar si se quería contratar sus servicios. El papel principal estaba interpretado por el actor británico Edward Woodward y a pesar de que no fue nunca un gran éxito, mantuvo una audiencia suficiente como para que la serie durase 4 temporadas (1985-1989). 

El argumento no deja de ser muy similar al de otras series de la época, como por ejemplo 'El Equipo A'. Sustituimos a un grupo de ex-soldados capaces de vencer a cualquiera por un sólo policía, le quitamos todo el aire infantil que tenían las aventuras de Hannibal Smith & company, le añadimos un poco de violencia y mala leche y ya tenemos 'The Equalizer'.



En esa época las series de tv no tenían el prestigio que gozan en la actualidad y muchas de ellas utilizaban el formato de repetir el mismo esquema en cada episodio, introduciendo alguna historia secundaria que sí le daba al conjunto una continuidad, pero por lo general cada capítulo era independiente del resto.

Esa parece ser la idea de los encargados de esta nueva versión, empezar una nueva franquicia, sentando las bases con la primera película y no dando demasiada información con la idea de poder ir creando y expandiendo poco a poco y película a película el universo de Robert McCall.



Para ello era necesario tener a un actor de primera fila encabezando el proyecto y Denzel Washington cumple a la perfección con el cometido. Es cierto que es un actor que últimamente parece trabajar con el piloto automático puesto y que cada vez más recurre a tics interpretativos evidentes, dando la sensación de que el prestigio ganado con los años ahora le da derecho a tomarse su trabajo con mucha más calma, pero sigue manteniendo un carisma suficientemente alto como para resultar creíble en el papel de justiciero impasible.

El acierto de 'The Equalizer (El protector)' parece estar en haber conseguido un film con un estilo más propio del cine de acción de los 80 que del actual, cosa que es de agradecer y que tiene su lógica si pensamos que el público potencial del film es más bien adulto. Se toma su tiempo para presentar al personaje, sus manías, su estilo de vida, su entorno, y su manera de afrontar los problemas. 


Puede hasta parecer que el personaje tenga algún tipo de trastorno, por su manera de repetir patrones de conducta como vemos cuando acude cada noche a un bar a tomar un te, lugar donde conoce a Teri (Chloë Grace Moretz, en un breve papel) una prostituta que es la que acaba dando lugar a que Robert McCall decida pasar a la acción.


El pausado inicio del film se rompe en cuanto vemos actuar a McCall por primera vez. Ahí descubrimos a otro personaje, con un sentido del tiempo y el espacio muy particular, y con unas habilidades que no hubiéramos imaginado.

Esa primera lucha en el despacho de los mafiosos rusos sorprende por la violencia de las imágenes. Y se agradece, porque si estamos explicando la historia de un  justiciero urbano sería estúpido intentar suavizar estas escenas. 


En los 80 abundaron cantidad de films por el estilo, los mejores con Charles Bronson encabezando el reparto repartiendo a diestro y siniestro. Eran películas de bajo presupuesto, directas y nada sutiles, algo que se ha estilizado en esta nueva versión. 

Son otros tiempos, pero hay cosas que no cambian. Todo héroe debe tener un adversario a su altura y en esta ocasión la amenaza llega de la mano de Teddy, ruso malísimo y tatuadísimo como mandan los cánones actuales al que da vida el actor neozelandés Marton Csokas (al que no podemos evitar encontrarle un más que razonable parecido con Kevin Spacey), que ejerce de perfecto contrapunto a la sobriedad interpretativa de Washington. Se nota que a Csokas le han dado vía libre para pasarse de la rosca con su interpretación. Y se nota que se lo ha pasado en grande.


En cuanto la película entra en esta espiral violenta, la cosa ya no para. Los malos son muy malos. Y muy tatuados. Y muy feos. Pero eso a Denzel le da igual, porque él, con sus andares característicos, esos en los que parece que en cualquier momento se vaya a poner a bailar, sigue manteniendo la calma sea cual sea la situación, algo que puede llegar a exasperar al espectador más exigente en algunos momentos pero que seguro que perdonarán al llegar a su (casi ridículo) clímax final en una gran superfície dedicada a los productos de ferretería, lugar que haría las delicias de MacGyver y que sirve para que Antoine Fuqua de rienda suelta a toda la épica acumulada.

'The Equalizer (el protector)' no busca engañar a nadie. Es una película de encefalograma casi plano, excesiva y tópica, y que por encima de cualquier consideración moral busca entretener al espectador, algo que Antoine Fuqua, encomendándose al espíritu del añorado Tony Scott (que seguro hubiese disfrutado dirigiendo la película junto a su amigo Denzel Washington) ha conseguido con creces.

Información de más
  • La serie de tv original se emitió en la CBS entre 1985 y 1989
  • Russell Crowe fue el primer actor para el papel de Robert McCall.
  • Melissa Leo, que tiene un breve papel en el film, apareció en la serie original.
Nota final: 7

martes, 4 de noviembre de 2014

'Tomorrow's Modern Boxes' de Thom Yorke, o la prescindibilidad de los proyectos en solitario [Música]

Los que me conocen, y los que han leído mi crítica del 'Lazaretto' de Jack White, sabrán que no suelo confiar demasiado en los proyectos en solitario de líderes de bandas famosas. Es una idea arriesgada de la que pueden salir resultados que parecen de todo, desde melodías engendradas por arpas celestiales en manos de gráciles querubines hasta el lamento de la más miserable comparsa de almas perdidas en el infierno. ¿Y este 'Tomorrow's Modern Boxes', del afamado Thom Yorke, vocalista de los archiconocidos Radiohead? ¿En qué categoría caerá? 



Ficha Técnica:

- Título: Tomorrow's Modern Boxes
- Artista: Thom Yorke
- Género: Electrónica
- Año de publicación: 2014
- Discográfica: Independiente
- Duración: 38' 13" (8 pistas)
- País: Reino Unido









La crítica

Comenzaré anunciando que si buscáis un nuevo álbum de Radiohead, lo siento mucho: esto no es lo que Thom tenía pensado para su carrera en solitario. Por supuesto, ahí sigue su voz marca de la casa, una de las características más importantes de la famosa banda inglesa, pero esa es la única reminiscencia de la susodicha que vamos a encontrar en 'Tomorrow's Modern Boxes'. Las inquietudes artísticas de Mr. Yorke son de un carácter electrónico y mucho más experimental, minimalista, ambiental, y... Eso es todo. No hay mucho más que decir. Acabo de definir a la perfección los casi cuarenta minutos que dura el disco. ¡Bien podría terminar aquí mismo la crítica!


Sé como son Radiohead. Sé más o menos como es Thom Yorke. Por ello esperaba un álbum parecido a éste, con tal nivel de experimentación, con ese carácter misterioso y velado que desprende cada tema. Sin embargo nuestro amigo ha simplificado de tal modo la fórmula que cada canción parece una única idea surgida de un instante de relativa inspiración, estirada y agarrada con veinte pares de pinzas en cada extremo para soportar la presión. Cada minuto de canción es exactamente el mismo que el anterior, y que el siguiente. No hay momentos intensos, ni bajones, ni siquiera secciones, ¡ni tan sólo estructura! A lo cual no ayuda que los temas se parezcan entre sí hasta el extremo de no saber si has dejado la reproducción aleatoria activada o no. 


Quién te ha visto y quién te ve, hijo...
Hay algún momento aceptable dentro del álbum; y por la regla anteriormente expuesta, si un instante de canción se gana el aprobado, el resto del tema también. Son los casos de 'Guess Again!' y 'The Mother Lode', la primera con una progresión de acordes, debo admitir, bastante buena, y la segunda con un ritmo más movido que las demás y en general más divertida. Los demás temas no se salvan, ni por unas ni por otras. 'Interference' y 'Pink Section' son interludios tristemente innecesarios; la introductoria 'A Brain In A Bottle' es tan poco llamativa como anticlimático es el cierre con 'Nose Grows Some'. 'Truth Ray' puede servir como música de fondo y poco más, mientras que 'There Is No Ice (For My Drink)' roza lo insoportable.

¿He sido demasiado duro? Juzgad vosotros, pero lo cierto es que no ha habido manera de disfrutar de 'Tomorrow's Modern Boxes'. Si sois fans acérrimos de Radiohead quizá encontréis algún punto atractivo sólo por ser Thom Yorke quien canta; si os va la música relajante y/o buscáis algo que escuchar en plan background mientras leéis, bueno, igual es vuestro disco ideal (yo para eso ya tengo a Mike Oldfield, gracias). Para lo demás, lo nuevo de Thom me parece el equivalente musical de un batido de agua mineral. Una verdadera lástima.

Y para muestra, por desgracia, ningún botón; no hay forma de escuchar los temas de 'Tomorrow's Modern Boxes' en YouTube. ¡Sin embargo, podéis ver aquí el videoclip oficial de 'A Brain In A Bottle'!

Nota final: 1/5

lunes, 3 de noviembre de 2014

Annabelle. Las muñecas de Famosa se dirigen al infierno. [Cine]

Con el paso de los años y las películas, James Wan ha ido forjándose un nombre dentro del género de terror. Todos sus films han sido en mayor o menor medida grandes éxitos, siendo señalado como el nuevo gurú del terror tanto por parte del público como de la crítica especializada. La noticia de que produciría una película basada en la historia de la muñeca Annabelle, que aparecía en el prólogo de "Expediente Warren" fue recibida con aplausos entusiastas. Pero a la hora de la verdad, la experiencia ha resultado ser más bien un jarro de agua fría.



¿De qué va?

John y Mia Gordon (Ward Horton y Annabelle Wallis) son una joven pareja de recién casados que están esperando su primer hijo. Un día, John le regala a Mia una muñeca antigua, igual a una que su esposa tenía cuando era niña.

Dias después, mientras duermen, la pareja sufre el ataque de dos miembros de una secta satánica que invaden su hogar y los atacan brutalmente. La policía consigue abatirlos a tiros, pero justo antes de morir, el alma de uno de los asaltantes, una muchacha llamada Annabelle, se introduce dentro de la muñeca y es entonces cuando en el hogar de los Gordon empiezan a suceder extraños acontecimientos.



La crítica

'Annabelle' está rodada con sobriedad por John R. Leonetti (director de fotografía de la mayoría de películas de James Wan), uno de esos directores curtidos en películas de serie B y que cumple a la perfección, incluso mejor de lo que en un principio cabía esperar, con su trabajo, demostrando que haber estado años al lado de Wan le ha servido para otorgarle al film algo más de la personalidad exigida. Tiene unas interpretaciones correctas por parte de todo el elenco, mayoritariamente actores poco conocidos a excepción de Alfre Woodard, y parte de un guión que sigue una estructura clásica y que no ofrece prácticamente ninguna novedad dentro del género.



Sobre 'Annabelle' sobrevuela una sensación de ser un 'quiero y no puedo'. Podría haber sido una gran película y podría haber sorprendido como lo hizo en su momento 'Insidious 2', una secuela que no se limitó a repetir la fórmula de su predecesora y le dio una vuelta de tuerca a la historia original, pero se queda a medio camino.



La película pide a gritos ese pequeño empujón que hubiese sacado a 'Annabelle' de la zona de confort (o mediocridad, según se mire) en la que se ha instalado, como si ya fuese suficiente con eso. Si alguien podía solucionar todo esto ese era el propio James Wan, del que desconocemos su implicación final con el film, si fue encargado de tomar decisiones respecto a la película o se limitó a ser un mero productor y poca cosa más, pero nos queda la sensación de que si Wan hubiese estado más encima del proyecto tal vez estaríamos hablando de una película muy diferente. 



La historia que explica encaja perfectamente dentro del imaginario mostrado en 'Expediente Warren' (tal vez ese era el propósito principal del film) y además lo completa. Ambientada en los años 70, con claras referencias a films como 'La semilla del diablo' (el personaje principal se llama Mia, homenaje descarado a Mia Farrow, protagonista de la película de Polanski) introduce para beneficio del film el ambiente que se vivía en esa época, en el que el auge de todo tipo de sectas satánicas habían desposeído a la sociedad norteamericana de toda la inocencia que el movimiento hippy había instaurado durante los años 60, dejándolos al borde de la paranoia. 



Algo a lo que ayuda la imagen vintage de la muñeca Annabelle, que cada vez que aparece en pantalla y a pesar de no moverse en absoluto, consigue elevar el tono angustioso de la película. La afortunada decisión de que no veamos moverse a la muñeca en ningún momento (cosa que de haber pasado hubiese convertido el film en una copia mala de "Muñeco diabólico") junto con el ajustado timing que imprime John R. Leonetti consigue que estas escenas sean de las mejores de todo el metraje, aunque curiosamente el mejor momento de toda la película, ese que logra poner lo pelos de punta, es uno en el que sí vemos "cobrar vida" a Annabelle (y el susto viene al saber por qué...).



'Annabelle' goza de varios momentos de verdadero espanto, de susto potente, momentos que sacan de la mediocridad y que hacen saltar de la butaca al espectador más curtido en el cine de terror, aunque el verdadero espanto es el personaje de Alfre Woodard, colocado con calzador dentro de la historia sólo para que cumpla con su cometido en ese demencial final que queriendo ser épico y emotivo se convierte en absurdo y ridículo, dejando al espectador con una sonrojante sensación de vergüenza ajena.



A pesar de todo, no estamos ante una mala película. Posiblemente esta sea la primera de más películas protagonizadas por la muñeca Annabelle, y aunque es evidente que no se convertirá en un clásico del género contiene suficientes ingredientes como para ofrecer 98 minutos de entretenimiento puro y duro y sobretodo una buena ración de sustos.

Y si no que se lo digan al confiado espectador que vio la película a mi lado en el pasado Festival de Sitges y que por poco muere de un infarto en uno de esos momentos.



Información de más
  • Los responsables de la película aseguran que vivieron varios sucesos paranormales durante el rodaje.
  • La verdadera muñeca Annabelle es de trapo, de apariencia mucho menos aterradora, y pertenece a la marca Raggedy Ann.




Nota final: 6

lunes, 13 de octubre de 2014

Sitges 2014: ¡No estamos acreditados pero nos da igual! DIA 9 [Especiales]

Esto se acaba. Últimos coletazos del Festival. No podemos evitar que empiece a inundarnos un sentimiento de tristeza por volver a la cruda realidad. Sitges 2014 aún no ha terminado y ya tenemos ganas de que llegue Sitges 2015.



Hoy madrugamos más que nunca. Cuando aún no ha amanecido nos dirigimos por última vez hacia el Auditori para ver la proyección de la película de clausura, 'Burying the exde Joe Dante. No podemos imaginar un director mejor para clausurar el certámen.



Cierto es que Dante ya no es aquel director que nos maravilló con películas como "Exploradores", "El Chip Prodigioso" o "Gremlins", y que ya no suele tener detrás un gran estudio dispuesto a invertir mayores presupuestos en sus películas, pero aún conserva ese toque mágico que tanto nos maravilló en su época gloriosa.

Su última película bebe directamente de aquel cine de los 80 que tan bien mezclaban horror con comedia, aunque su guión sea una sucesión de tópicos tan evidentes que desde el primer minuto uno puede adivinar sin equivocarse lo que va a pasar. Pero da igual. Ese aroma ochentero que desprende el film nos invade sin darnos cuenta y nos ayuda a pasar un rato inmejorable. Claro que probablemente este sea también el principal problema de la película, con la que será más difícil conectar si uno no tiene un especial cariño por ese tipo de cine.

El final de 'Burying the ex' nos acercaba un poquito más hacia nuestro final en Sitges 2014. Saliamos de la sala, rodeabamos a toda prisa el Auditori, parando a reponer fuerzas en el improvisado y carísimo bar situado estrategicamente en pleno camino hacia la entrada (un minúsculo donut y un café que nos escaldaba la lengua) y nos enfrentábamos ya a nuestras dos últimas pildoras de Festival.

No se trataba ni de la última pelicula de un director famoso ni de de algun estreno de campanillas, si no de dos clásicos con mayúsculas, muy diferentes uno del otro, pero grandísimas películas las dos, y todo gracias a la gente de Phenomena.

Primero teníamos la oportunidad de ver en pantalla grande una copia restaurada de 'Sorcerer', dirigida por William Friedkin, remake de "El Salario del Miedo" de Henri Georges Clouzot, una película en la que la tensión se palpa desde el inicio, con un Roy Scheider como protagonista principal acompañado de Paco Rabal en uno de sus trabajos fuera del cine español.




Con el subidón aún encima por lo que acabábamos de ver, salíamos dispuestos a entrar, ahora si, por última vez a la sala del Auditori para asistir a la proyección de 'Gremlins', enfrentándonos así en un mismo día con otra película dirigida por Joe Dante.

La sorpresa vino al dirigirnos hacia la cola. Dos flamantes coches aparcaban delante de la entrada y de ellos aparecían el mismisimo Joe Dante junto con Dick Miller, actor fetiche del director que ha aparecido en todas sus películas, dispuestos a presentar el film a los allí presentes.



De la proyección de 'Gremlins' no hace falta ni comentar que fue una auténtica fiesta. Digno colofón a nuestros diez dias de locura cinematográfica (y sin acreditación) en Sitges.

Ahora si. Llegaba la hora de recorrer el camino inverso, de no volver a pisar el suelo del Auditori hasta dentro de un año, de no volver a sufrir los retrasos en las proyecciones, de no volver a maldecir por los cortes de proyección... En definitiva, de volver a DISFRUTAR del Festival de Sitges.

Hasta la próxima, King Kong!







Sitges 2014: ¡No estamos acreditados pero nos da igual! DIAS 6, 7 y 8 [Especiales]

Ni en la Zombie Walk que se celebra todos los años el primer fin de semana del Festival se pueden encontrar especímenes de muertos vivientes como los que nos vamos encontrando a estas alturas de festival.

Meterse entre pecho y espalda de de 6 a 10 películas diarias acaba hasta con el más cinéfilo. No hay más que ver las caras de algunos de los espectadores que cada mañana caminan, cada día arrastrando más los pies, hacia alguno de los cines donde se realizan las proyecciones.

Ese viene siendo uno de los inconvenientes de un festival como el de Sitges, el gran número de películas incluidas dentro de todas sus secciones, siendo prácticamente un suicido cinematográfico el querer ver un número tan elevado de films.

Ese no es nuestro problema, ya que al no estar acreditados nuestras retinas continúan en buena forma para seguir acumulando películas en nuestro casillero particular sin tener que recurrir a técnicas muy al estilo de "La Naranja Mecánica" para conseguir que nuestros párpados se mantengan abiertos.

Y nada mejor que empezar una nueva jornada jugando con muñecas, aunque sean muñecas poseídas por el espíritu de una adepta a una secta satánica que lo único que desea es devorar tu alma para así invocar a un demonio.



A grandes trazos ese es el argumento de 'Annabelle', el esperadísimo spin-off surgido de "Expediente Warren". Si a todo esto le añadimos un joven matrimonio con una preciosa niñita recién nacida dispuestos a sufrir (sobretodo ella) todo tipo de sustos y calamidades prácticamente tenemos la película a punto.

Ese es el problema que arrastra 'Annabelle', que tira de situaciones típicas y tópicas a más no poder, rematado con un final épico (y lo de épico es en el peor sentido de la expresión) que avergonzará a cualquier aficionado al género. 

La película está producida por James Wan y tal vez todos los fans de sus películas esperábamos una implicación mayor por su parte. No hubiera estado de más que le diese un vistazo al guión para darle algo más de enjundia al asunto, acostumbrados como estamos a los giros inteligentes de guión en todas y cada una de sus películas.



Esos si, en favor de la película podemos aplaudir un par de escenas bien resueltas que acaban por ponerle a uno los pelos de punta, siendo esto y poco más lo mejor del film.

La espinita que se nos quedó clavada con 'Annabelle' nos la quitamos en parte con 'The Double', una versión libre de la novela de Dostoievski (aunque tenga también aires de la obra de Franz Kafza) filmada con gran acierto por Richard Ayoade, que ofrece una propuesta visual exquisita, muy cercana al "Brazil" de Terry Gilliam donde brilla la interpretación (nunca lo hubiésemos imaginado) de Jesse Eissenberg.



Todavía estábamos saboreando la obra de Ayoade cuando aparecieron los enfants terribles del cine francés, Alexandre Bustillo y Julien Maury, dispuestos a volver a aterrorizarnos como en sus anteriores películas. 



'Aux yeux des vivants' no llega a cotas de brutalidad y maestría de "A l'interieur", pero ofrece un film completo, un slasher en toda regla bañado de cierta nostalgia y aroma por el cine de los 80, que deja la sensación de haber podido sacar algo más de partido a la historia.


Para rematar el día más francés de todos los del Festival (por la mañana se había presentado el thriller 'La French') nos llegaba la novedosa película del maestro Jean-Luc Godard, filmada en 3D y toda una experiencia cinematográfica, aunque quizás más propia de una exposición de arte que no de una sala de cine.

El jueves, séptimo día de Festival, era el día de Antonio Banderas al que se esperaba para presentar 'Autómata' dispuesto a demostrar que las malas críticas llegadas desde el Festival de San Sebastián eran exageradas (viendo el poster de la película que aparecía en la portada del Diari del Festival del día, lleno de opiniones de medios que alababan el film, comprobábamos que la maquinaria publicitaria se había puesto en marcha), pero empezábamos el día con lo nuevo de Takashi Miike, 'Over your dead body', con la que nos costó horrores mantener los ojos abiertos.



Miike, un director que es capaz de rodar 5 películas al año siendo cada una de ellas de un género diferente, nos presentaba la filmación de los ensayos de una obra de teatro, basada en una leyenda japonesa, en la que la realidad y la ficción se mezclaban constantemente. Alguna escena gore incluida hacia el tramo final (en la que unos utensilios de cocina previamente esterilizados con agua hirviendo eran utilizados por la protagonista de una forma peculiar) parecía querer animar un poco el hasta ese momento lento desarrollo de la trama, que acaba por dejarle a uno una sensación de indiferencia, casi lo peor que le puede pasar a una película de Miike.

Abandonábamos Japón para desplazarnos hasta las selvas argentinas con Gael García Bernal y su 'El Ardor', que se nos había vendido como un western crepuscular con un final apoteósico, y a la hora de la verdad lo único cierto de todo lo que nos habían dicho de la película es que efectivamente, su visionado provoca un ligero ardor de estómago, tal y como anunciaba su premonitorio título.



Llegaba el momento de Banderas, que pisaba la alfombra roja y era agasajado con el Gran Premio del Festival, pareciendo que era la manera de hacerle pasar mejor las malas críticas a su película 'Autómata', dirigida por Gabe Ibáñez, también presente en la sala pero totalmente eclipsado por el malagueño. 



A la hora de la verdad y quizás pensando que estabamos a punto de ver un bodrio de proporciones bíblicas, el resultado de la película no es tan malo. Sorprendente factura técnica, acaba siendo un quiero y no puedo... igual que las operaciones de estética de Melanie Griffith, una de las actrices de la película.



Después de tanto glamour y alfombra roja despedíamos el día viendo ya como el Festival empieza a tocar a su fin pero al que aún le quedan un par de bombazos para el final. 

El viernes se iniciaba con 'The Rover', segunda película con Robert Pattinson en el reparto (después de "Maps to the stars') presentada este año, que además de mostrarnos los áridos paisajes australianos en los que acontece la acción lo que traía era un montón de adolescentes aún con el recuerdo de que para ellas Pattinson es y será for ever and ever el Edward Cullen de la saga "Crepúsculo".



Lo más probable es que todas estas adolescentes se haya quedado, como se suele decir, con el culo torcido, después de ver la película protagonizada por un Guy Pearce excelente y un Pattinson no menos brillante, pero muy alejado de su papel de galán-vampiro romántico.

De vuelta de las antípodas, nos adentrábamos en los misterios de 'The Signal', una agradable sorpresa, mezcla de varios elementos básicos de la ciencia ficción (de los que no diremos nada para evitar descubrir las sorpresas del film), cuya factura indie despista hasta que poco a poco empieza a enseñar sus cartas, que están muy bien jugadas, para llevarnos hacia un final de esos que podemos considerar "de traca".



Y a pesar de que quedaban un par de proyecciones de las más potentes del certámen ('What we do in the shadows' y 'It follows'), nos retirábamos ya a nuestros aposentos para guardar fuerzas para encontrarnos mañana con Joe Dante, encargado de cerrar el Festival con 'Burying the ex'... bueno, y también porque estas críticas no se escriben solas.

viernes, 10 de octubre de 2014

The Maccabees - Given To The Wild [Música]

¡Y aquí estamos! Octubre de 2014 ya, y todavía sin noticias del nuevo álbum de The Maccabees. ¿Decepcionante o no? Afortunadamente tenemos el resto de su discografía siempre a nuestra disposición para amenizar la espera. 'Given To The Wild', de 2012, es sin duda mi favorito, y ya veremos si su próximo disco me hace cambiar de opinión (¡Pese a que tengo muchas esperanzas puestas en él!). Queréis saber por qué? ¿No? ¡Pues os lo pienso contar igual!

Ficha Técnica:

- Título: 
Given To The Wild
- Artista: The Maccabees
- Género: Pop/Rock 
- Año de publicación: 2012
- Discográfica: Fiction Records
- Duración: 52' 56" (13 pistas)
- País: Reino Unido








La crítica

Antes de comenzar, me gustaría destacar un rasgo importante del sonido de The Maccabees, y especialmente del álbum que hoy nos ocupa: gran parte de la responsabilidad recae sobre los hombros de los hermanos Hugo y Felix White, ambos encargados del apartado guitarril. Con esto no quiero decir que 'Given To The Wild' sea un disco eminentemente guitarrero; no encontraremos en él grandes y virtuosos solos, ni riffs acongojantes y enrevesados, ni nada así. Lo que sí es cierto es que aquí lo que manda es la sección instrumental, mientras que a la voz de Orlando Weeks se le otorga un papel  que casi podríamos considerar secundario. Me explico.

The Maccabees funcionan de un modo muy distinto al que nos tiene acostumbrados el típico Pop/Rock inglés. Como ya he dicho, la voz no es la protagonista de esta peli; de hecho, casi podríamos decir que aquí se trata como un instrumento más. Orlando tiene una voz sin duda alguna peculiar y carismática, y siempre ha sido uno de los rasgos más distintivos de la banda; sin embargo se mantiene en el mismo registro durante todo el disco, con apenas un par de cambios de enfoque en las 13 canciones de nada que tiene el susodicho.  ¿Por qué? Pues porque no es la protagonista. No, no. Aquí lo importante es el bajo, es el teclado, es la batería, y sobretodo son las dos, a veces tres, guitarras eléctricas (Orlando se pluriemplea a ratos), que consiguen hacer de cada tema una absorbente, épica y abrumadora secuencia cinematográfica.

De izquierda a derecha: Felix y Hugo White (guitarras),
Orlando Weeks (voces), Sam Doyle (batería) y Rupert
Jarvis (bajo).
Así son temas como las hermanas 'Given To The Wild'/'Child', mi favorita 'Feel To Follow', 'Go' (un tema misterioso que se vuelve más y más apasionado con cada segundo), la rock'n'rollera 'Pelican' o la apacible canción final, 'Grew Up At Midnight'. Temas que fluyen solos, sin que te des cuenta, pero emocionantes, y siempre con esas hipnóticas guitarras que tan especiales los hacen. Y todo ello consiguiendo que cada uno de los temas retenga una esencia propia y no llegue a parecerse en exceso a ninguno de los otros (¡Ya sabéis cuanto suelo quejarme de los álbumes monótonos!). Pista tras pista, 'Given To The Wild' se desarrolla con una naturalidad y una fluidez tales que, al término de los 52 minutos que dura, creemos no haber llegado ni a la mitad. ¡Y qué decepción!

De vez en cuando, me gusta diseccionar álbumes como este. Agradables al oído, pero para nada sencillos, y a los cuales me cuesta horrores encontrar un sólo punto negativo, aún escuchándolos con el oído más objetivo que me puedo permitir. Y aún a riesgo de parecer poco imparcial, lo diré: 'Given To The Wild' roza la perfección. Si aún no lo habéis escuchado, espero que esta crítica os convenza de hacerlo por fin; probablemente será el mejor favor que os hagáis por vosotros mismos en bastante tiempo. ¿No me creéis?

¡Pues para muestra un botón!


Nota final:4'5/5

jueves, 9 de octubre de 2014

Sitges 2014: ¡No estamos acreditados pero nos da igual! DIA 5 [Especiales]

Un nuevo y luminoso día amanecía en Sitges. Un día en el que, según contaban las malas lenguas, los primeros espectadores llegados al Auditori habian descubierto que aún dormitaban en varias butacas algunos espectadores de 'A girl walks home alone at night', film programado con toda la mala baba posible a la hora de la siesta y que no provocó deserciones en la sala porque lo más probable es que la mayoría de los espectadores aprovechasen la ocasión para echar una cabezadita para recuperar fuerzas de cara a otras proyecciones más interesantes.

Con la segunda proyección del día (la primera, a las 08,30 h de la mañana había sido 'L'altra frontera', un drama apocalíptico protagonizado por Ariadna Gil) llegaba uno de los platos fuertes del Festival 2014, la nueva película de David Cronemberg, otro de los habituales del certámen.



Últimamente, estamos (mal) acostumbrados a que Cronemberg nos de una de cal y una de arena. Después de la horrible "Cosmópolis", que si no es su peor película es una de las peores de toda su filmografía, tocaba la de arena (nunca he sabido si la de cal es la opción buena y la de arena la mala, o viceversa...). Y 'Maps to the stars', que venía precedida de una muy buena acogida en otros festivales, a pesar de mejorar a su predecesora cosa que no era muy difícil, vuelve a decepcionar, o mejor dicho, a dejar indiferente.



La película es un ácido retrato de lo que se cuece en Hollywood, y Cronemberg no deja de lanzar dardo envenenadísimos a diestro y siniestro durante todo el metraje, dejando claro que la Meca del Cine es un lugar lleno de gente sin escrúpulos y/o con serios problemas mentales y de comportamiento. Si el bueno de David tenía intenciones de volver a trabajar para un gran estudio, lo lleva claro.



Todos y cada uno de los personajes que pululan por 'Maps to the stars' son unos capullos integrales, y parece que rivalicen entre ellos a ver quién es el más capullo. Pero tal nivel de imbecilidad sirve para que prácticamente todo el reparto ofrezca muy buenas interpretaciones, destacando a un Robert Pattinson, que parece que al lado del director canadiense es capaz de dignificar el que sea llamado actor, y de una Julianne Moore que está espectacular en todas y cada una de sus apariciones en pantalla (atención al momento de euforia en el que interpreta el tema de Steam "Na na hey hey kiss him goodbye") incluso estando sentada en el wc tirándose unos pedos que asustan. 



El bajón que nos ha producido Cronemberg nos lo ha acentuado 'Jamie Marks is dead', un film que aburre de tal manera que no nos extraña que la verdadera causa de la muerte del tal Jamie Marks sea el sopor que produce la película. 



Se acercaba peligrosamente la hora de la siesta y los recuerdos del día anterior empezaban a sobrevolar por la sala pero afortunadamente ahí estaba 'Goodnight Mommy' para remediarlo. A pesar de que su primer tercio es bastante aburrido, la película va creciendo en intensidad poco a poco para acabar en un festival gore que ha levantado aplausos entusiastas y también algun abandono.



Para acabar nuestro día, uno de esos films que a pesar de haber visto mil veces, apetece saborear de vez en cuando. 'Oculus' no pasará a la historia del cine, aunque tal vez sea el inicio de una franquicia de películas protagonizadas por un espejo asesino (aquí lo que menos importa es quienes son los perjudicados por las malas artes del artefacto/espectro malvado en cuestión) que altera la realidad de los que están a su alrededor, que deberán luchar contra ellos mismos y acabar decidiendo si lo que ven es realidad o producto de su imaginación.

Nada nuevo bajo el sol. Un argumento visto en multitud de ocasiones. Sin embargo, la correcta dirección de Mike Flanagan y el montaje en paralelo de la historia de los dos hermanos protagonistas primero cuando son niños y después en edad adulta hace que la trama mantenga la tensión y le otorga al conjunto un plus de personalidad que saca a la película de la mediocridad.



En el horizonte nos esperaba un maratón espacial con las (a priori) interesantes 'The last days on Mars', 'Space Station 76' y 'Predestination', pero tener que aguantar hasta la 1 de la mañana para poder disfrutarlas se convertía en una tarea poco más que imposible. 

Era preferible recoger velas por hoy e ir a descansar, ya que el próximo día tenemos una cita con esa linda muñequita que es 'Annabelle'...