Blogger templates

10 de abril de 2015

Blancanieves. En resumidas cuentas: olé tú, Pablo Berger [Cine]

¿Por qué nos encanta tanto el cine? Porque siempre habrá una nueva pieza que nos encandile de una forma u otra. A veces es el cine más freak que puedas imaginar, otras será una ciencia ficción asombrosa que nos dejará sin palabras y algunas pocas veces (aunque cada vez más) lo será el cine español de marca, de calidad, que nos dejará totalmente sin palabras.

¿De qué va?

Ambientada en la España de los años 20. Carmen es una joven que, después de perder a algunos familiares, queda a cargo de los cuidado de su madrastra Encarna (Maribel Verdú), quien hará de su vida un auténtico infierno.

La crítica

Hay adaptaciones y adaptaciones del cuento de los hermanos Grimm sobre Blancanieves, pero si el señor Disney me lo permite, la versión de Pablo Berger es LA adaptación. Mientras que en Hollywood piensan en la manera de revivir la taquilla a base de ideas poco originales, el director español en 2012 dio una lección al mundillo del cine americano.

'Blancanieves' se sitúa en una España de hace aproximadamente cien años, donde nuestro principal atractivo eran los toros y la música flamenca. Blancanieves, como personaje, es la hija de un famoso torero que acaba de ser pillado por un toro y una cantaora que muere cuando da a luz a su única hija, a la que le ponen el nombre de Carmen.

Después de este par de incidentes una de las enfermeras que cuida del torero, Antonio Villalta (Daniel Giménez Cacho), engatusa al enfermero y se casa con éste, pasando a ser la madrastra de la joven Carmen. Ya desde el comienzo vemos claras las intenciones de Berger: pretende vender un cuento tradicional con influencias de la cultura española, y lo consigue. 

Y es así como Berger nos encandila absolutamente en una pieza única puesto que 'Blancanieves' rezuma originalidad por doquier. El director español adapta el famoso cuento y sus principales iconos (la bruja, Blancanieves, los enanos o la manzana) dentro de una posible realidad en una España pasada.

'Blancanieves' consigue llegar al espectador como el drama total que es a través del uso del cine mudo, apoyado por una fuerte banda sonora genial gracias a la combinación de la música flamenca o la clásica. De una caracterización total de la época, tanto en temática como en vestuario. De una fotografía en blanco y negro que remata con contundencia el ambiente de la obra que pretende situarnos dentro de la época. Puro arte. 

A todo esto hay que añadirle la facilidad que tiene por avanzar el argumento y meter a Blancanieves en todo tipo de desgracias, Berger nos quiere transmitir lo que realmente es el cuento de Blancanieves: una muy dura tragedia que puede tener, o no, final feliz.

Para acabar de rematar la cosa podemos hablar de los personajes, de los actores, que todos están sumamente bien interpretados, pero si alguien merece ser nombrada es Maribel Verdú que se come la pantalla por completo. Su rol como madrastra es genial y ella lo transmite con firmeza y me atrevería a decir que ha logrado consagrarse como una de las villanas del cine español. Sabe lo que hace y el Goya que ganó en su día estaba más que merecido.

Aunque tampoco debemos dejar de lado a los siete enanitos, los cuales dan un toque algo más cómico dentro de la obra con escenas de lo más graciosas (uno de los enanos es un travestido).

Por si no fuera poco, el desenlace de la obra es la gota que colma el vaso y finaliza con firmeza esta pedazo de película, dejando al espectador noqueado ante lo que vendría a ser el momento cuspide de la cinta. 

Una vez más se demuestra que el cine siempre puede sorprendernos sea como sea. Lo que queda claro es que 'Blancanieves' es una auténtica obra de arte que todos deberíamos ver, por lo menos, una vez. 

Información de más
  • Está grabada a color, la desaturación se hizo en el proceso de postproducción.
  • Fue la elegida para representar a España en la 85 edición de los Oscars.
  • Ganadora de 10 premios Goya, incluyendo: mejor película y mejor actriz.
Nota final: 9

1 de abril de 2015

Kingsman: Servicio Secreto, el hermano cachondo de James Bond [Cine]

Matthew Vaughn y Mark Millar se entienden a las mil maravillas. Vaughn fue el encargado de llevar al cine (magistralmente) 'Kick Ass', transportando casi a la perfección las viñetas a la pantalla.
Ahora vuelven a colaborar en 'Kingsman: Servicio Secreto' todo un homenaje a aquellos films de espías tan populares en los 70 como "F de Flint" o las películas de Harry Palmer.



¿De qué va?

Kingsman es una organización de espías ultra secreta que se encarga de velar por la paz mundial. Cuando uno de sus integrantes muere en acto de servicio, los otros miembros deben buscar un candidato para entrar en el grupo. Así es como Harry Hart (Colin Firth) recluta para uno de sus programas de entremiento a Eggsy (Taron Egerton), un chico de la calle poco refinado pero muy prometedor e hijo de un ex-miembro de Kingsman, justo en el momento en el que Richmond Valentine (Samuel L. Jackson) un millonario genio de la tecnología pone en peligro la seguridad mundial.




La crítica

La idea de 'Kingsman: Servicio Secreto' surgió de una conversa entre Vaughn y Millar en la que empezaron a intercambiar ideas sobre las modernas sagas cinematográficas de espías. Ambos pensaban que todas se habían vuelto demasiado serias y la idea principal fue la de desmitificarlas y darles un nuevo enfoque más cercano al cine de espías de los 70. De esas conversaciones surgió 'The Secret Service', novela gráfica con guión de Millar y dibujos de Dave Gibbons que ha servido de gérmen para 'Kingsman: Servicio Secreto'.

Sin querer despreciar lo que sagas como las de James Bond o Jason Bourne han conseguido los últimos años, 'Kingsman: Servicio Secreto' supone un soplo de aire fresco al género, una auténtica explosión visual que gracias a su humor gamberro consigue que hasta el más flemático de los espectadores sea capaz de disfrutar del espectáculo que nos brinda Vaughn.



Es obvio que la referencia principal de 'Kingsman: Servicio Secreto' son las películas de James Bond, algo que el propio director reconoce sin problemas afirmando que los films de 007 son una especie de piedra de Rosetta dentro del género de espías, pero eso no le quita méritos a la película, más bien todo lo contrario. Esa es la clave del film. El espectador que no consiga conectar rápidamente con su tono paródico considerará que los responsables de la película están haciendo burla del estilo Bond cuando en realidad están rindiéndole  un claro y sentido homenaje

Al igual que en muchas de las aventuras de James Bond, el argumento no es nada del otro mundo pero la realización de Vaughn hacen de las dos horas del film un divertimento constante.


Uno nunca hubiera imaginado a Colin Firth como protagonista de una película de acción y sin embargo cumple a la perfección. Su Harry "Galahad" Hart, que entra ya por méritos propios a engrosar la lista de espías cinematográficos más emblemáticos, es una versión mucho más estirada y antipática de James Bond, aunque mucho más cercana. Quizás menos expeditivo y espectacular que 007 pero igual de efectivo y letal, y además siempre dispuesto a enseñar a su pupilo los secretos de la agencia.



El rol de aprendiz de agente secreto lo interpreta Taron Egerton, cuyo papel de joven humilde sin futuro sirve para que los responsables del film hagan una dura crítica al desamparo que sufre gran parte de la juventud (británica en este caso, pero aplicable prácticamente a cualquier otro país). Egerton está mucho mejor cuando interpreta al joven rebelde y sin ningún apego por su vida que vemos al principio del film, que no cuando se convierte en un sofisticado agente secreto, estando en algunos momentos hasta dubitativo, algo que finalmente controla cuando consigue equilibrar su interpretación dándole a su papel la cantidad justa de sofisticación y macarrismo convirtiéndose así en una versión 2.0 del personaje de Colin Firth.



Pero una película de espías no es nada si no tiene un villano a la altura, y en ese aspecto 'Kingsman: Servicio Secreto' tiene la gran suerte de contar con un inmenso Samuel L. Jackson. Divertidísimo en su papel de megalomaníaco filántropo y gurú de las nuevas tecnologías con unas ideas demasiado radicales en cuanto a ecología se refiere y al que el actor dota de un plus cómico extra añadiendo un ceceo a su forma de hablar realmente divertido, algo que se aprecia perfectamente en la v.o. del film pero que también disfrutamos en la versión doblada ya que Miguel Angel Jenner, voz habitual y ya casi diríamos que oficial del actor en castellano hace, como siempre, un trabajo excelente.



Tenemos al héroe, al aprendiz de héroe y al villano pero como toda buena película de espías que se precie todavía nos faltan el jefe del héroe, el técnico en armas y gadgets, la chica de turno y el secuaz del villano. En el primer de los casos tenemos a Michael Caine como Arthur, el jefe de Kingsman, interpretando su rol de manera algo aburrida (tal vez recordando que en los 70 él fue todo un espía como Harry Palmer y ahora ha sido relegado a un papel secundario). 

Kingsman también cuenta con su Q particular, Merlin, interpretado por Mark Strong, un actor al que estamos más acostumbrado a ver en papeles de malvado, y que en este caso caso es algo más que el simple encargado de toda la gama de artilugios con los que los Kingsman trabajan. 



También tenemos a Sophie Cookson en el papel de Roxy, rival de Eggsy en la carrera por entrar a formar parte de Kingsman. A primera vista podríamos pensar que su papel es el de chica guapa que acaba enamorando al protagonista pero nada más lejos de la realidad ya que Roxy es una aspirante dura y preparada como el que más para ser agente secreto y que acabará formando buen equipo con Eggsy.

Y finalmente Gazelle, la ayudante de Richmond Valentine, que se sirve de sus piernas protésicas en forma de cuchilla para ser la más letal de todos los adversarios a los que se deben enfrentar los protagonistas y a la que da vida Sophie Boutella, antigua bailarina que aprovecha el dominio de su cuerpo para interpretar con absoluta solvencia su papel.



Sin duda, el mayor acierto de la película lo encontramos en la dirección firme y el gran sentido del ritmo que demuestra Vaughn, capaz de otorgarle un estilo moderno al film. Pero además, el director británico no se corta un pelo a la hora de mostrarnos según qué escenas con todo lujo de detalles. Un primer aviso lo podemos encontrar en la escena del pub, en el que Colin Firth se deshace de un grupo de matones de manera brillante, con una coreografía espectacular y un montaje en el que no escatima ningún detalle (ese diente saltando de la boca de uno de los personajes a cámara lenta).

Esa escena nos prepara para uno de los momentos más brutales que hemos podido ver en una película en los últimos años. Nos referimos a la escena de la iglesia, donde la canción 'Freebird' de Lynyrd Skynryd acompaña de manera espectacular una orgía de sangre, muerte y destrucción como nunca habíamos visto.



El gran mérito que tiene 'Kingsman: Servicio Secreto' es el de tomar prestado el arquetipo de películas de James Bond y elevarlo al cuadrado dotándolo de grandes dosis de humor y desvergüenza absoluta, sin dejar dejar de sorprender al espectador y sobretodo sin aburrirle en ningun momento.

Visto el resultado final, sólo nos queda esperar y desear que Vaughn y Millar vuelvan a trabajar juntos.


Información de más
  • Según informó el periódico 'The Sun', Leonardo DiCaprio estuvo en conversaciones para interpretar el papel de Richmond Valentine.
  • El papel de Gazelle originariamente iba a ser igual que en el cómic, con un actor masculino, e iba a ser ofrecido al atleta Oscar Pistorius. 
Nota final: 7

28 de marzo de 2015

'Grace', de Jeff Buckley; desgraciadamente único en su especie [Música]

¿Le conocéis, verdad? Jeff Buckley, guitarrista, compositor y, ante todo, voz sobrecogedora. Autor de aquella famosa versión de 'Hallelujah' de Leonard Cohen; promesa vocal como pocas se habían visto hasta su aparición, con un rango vocal espectacular y un talento musical capaz de dejar en calzones al más listo del mundillo, y cuya repentina muerte arrebató a la humanidad una maravilla musical irrepetible. 'Grace', su único lanzamiento (sin contar el póstumo y tristemente incompleto 'Sketches From My Sweetheart The Drunk'), es una montaña rusa emocional llena de sorpresas que hay que escuchar por lo menos una vez en la vida.




 Ficha Técnica:

- Título: Grace
- Artista: Jeff Buckley
- Género: Rock 
- Año de publicación: 1994
- Discográfica: Columbia Records
- Duración: 51' 44" (10 pistas)
- País: E.E.U.U









La crítica

'Grace' es una joya que aúna elementos familiares y clásicos y otros desesperadamente experimentales. Eso es algo que hay que tener claro desde el principio; encontraremos temas de Rock coreable ('Last Goodbye'), baladas que ponen la piel de gallina ('Lover, You Should've Come Over'), temas psicodélicos ('So Real') y hasta un himno religioso de principios del siglo XVI ('Corpus Christi Carol'). Jeff era un todoterreno musical, un erudito de la melodía y la armonía, y en su ópera prima puso toda la carne en el asador.

'Mojo Pin' inaugura el disco con engañoso sigilo al principio, pero creciendo en intensidad hasta desembocar en un clímax bestial con la voz de Jeff como principal protagonista, como no podría ser de otro modo. Le sigue el tema título, colorido y optimista; un canto al amor y la vida, con cierto toque progresivo y con una de las mejores interpretaciones vocales y guitarreras del disco sin duda alguna. Probablemente el tema más representativo de Jeff, define su estilo y personalidad como ninguno en su corta discografía.
No, no había ningún ventilador en el escenario... Era
 parte del encanto.
El siguiente tema que quiero destacar (porque 'Last Goodbye' y 'Lilac Wine' son buenas canciones, sí, pero simplemente palidecen un pelín frente al resto) es 'So Real', deliciosamente retorcida  y espeluznantemente bella; un gesto soez de dedo anular a la ortodoxia, y aún así una de las canciones más interesantes del álbum. Jeff, por supuesto, se sale por todos lados. No podemos pasar por alto la hipnótica versión de 'Hallelujah', con un Jeff emocionado regalándonos cada verso de un modo conmovedor. Imperdible.

'Lover, You Should've Come Over' es la canción que podrá con vosotros, cada puñetera vez. Os hará soltar la lagrimilla. Y luego volveréis a escucharla y la soltaréis de nuevo. ¡Es la canción lacrimógena por excelencia! 'Corpus Christi Carol' y 'Eternal Life' son probablemente las dos canciones menos notables del álbum (menos incluso que 'Last Goodbye' y 'Lilac Wine'); la primera, como dije antes, es una versión de un himno religioso de hace siglos, y la segunda es un Rock clasicote, gracioso, entretenido, pero oye, a mi a la segunda escucha me aburre ya. ¡Ningún album es perfecto!  'Grace' cierra con 'Dream Brother', también un pelín experimental pero no tanto como 'So Real', una despedida perfecta para un disco casi casi redondo.

Para un disco oficial que sacó el hombre, y mirad qué calidad. Todos nos preguntamos qué habría sido de él si hubiera seguido vivo y sacando discos a troche y moche. ¿Se vendería pronto y haría dúo con Enrique Iglesias? ¿O sería 'Grace' el primero de una larga serie de ruidosos exitazos? Nadie lo sabrá jamás, y es una lástima. Sin embargo, lo que sí sabemos es que el bueno de Jeff Buckley tenía talento para dar y regalar, y así lo demuestra en sus muchos álbumes en directo, recopilatorios, el incompleto 'Sketches From My Sweetheart The Drunk', y, por supuesto, la maravilla que es 'Grace'.

Y para muestra un botón:



Nota final: 4'5/5

27 de marzo de 2015

Grand Hotel, o el origen de las historias cruzadas [Cine]

Después de ver como en la última edición de los premios Oscar la película 'Gran Hotel Budapest', que ha levantado pasiones (incomprensibles, con perdón), se llevaba el premio a la mejor banda sonora y algún premio menor más, a uno le vino a la mente otra película de hoteles y varias historias cruzadas o paralelas: 'Grand Hotel'.

¿De qué va?

En el Grand Hotel de Berlín, finales de los años 20, se cruzan por el hall del hotel un empresario de provincias que debe cerrar un gran trato, un barón que en realidad es un ladrón de guante blanco, una diva del ballet, un enfermo terminal que quiere pasar sus últimos días viviendo a lo grande y una secretaria. Se irán cruzando entre ellos y tendrán sus más y sus menos.

La crítica


La Metro-Goldwyn-Mayer estaba considerada en el periodo de entre guerras la mejor creadora de películas, la productora que sabía ensamblar obras de calidad y que a la vez fueran éxitos de taquilla. 'Grand Hotel' es la máxima expresión de este hecho: el film está basado en una novela de prestigio de la austríaca Vicky Baum, el director Edmund Gouldind tenía fama de ser un gran director de actores, un quinteto protagonista capaz de protagonizar cada uno por separado películas de éxito, un decorador estrella, Cedric Gibbons, que recrearía en los estudios de la Metro el Grand Hotel de Berlín casi a la perfección y un productor, Irving G. Thalberg, considerado el gran cineasta de su tiempo. Con todos estos elementos, cada uno en su apartado lo mejorcito del cine de la época, no podía salir otra cosa que una gran película, en principio. Pero el resultado, espectacular para la época, hoy no se mantiene igual.

La película fue concebida como un vehículo de lucimiento para Greta Garbo que en aquellos años era la estrella más brillante de todo el firmamento hollywoodiense, no había actriz más famosa y por eso su sobrenombre era “la Divina”. El productor y la diva decidieron juntos el resto del reparto e incluso el director.

Para este trabajo escogieron a Edmund Goulding, un director que venía del mundo del teatro y que estaba especializado en el tratamiento de los actores, gracias a unos ensayos en los que él interpretaba todos los papeles. A pesar de eso, era un director sin mucha personalidad, pues siempre reflejaba el estilo de la productora para la que trabajaba, subordinando su propio estilo.
Para su compañero masculino, Garbo pensó en John Gilbert, con quién había coincidido en numerosas ocasiones, pero Thalberg lo veía ya un poco mayor para el papel del barón y convenció a la actriz que era el momento de hacer un cambio. Robert Montgomery, que había finalizado el rodaje de ‘Inspiración’ con la actriz sueca,en cambio, hizo la prueba pero daba demasiado joven en pantalla. Pospusieron el debate mientras elegían el resto del reparto.

Joan Crawford, otra de las grandes estrellas de la MGM había sido fichada (lo de ser fichada es un decir, las estrellas tenían contratos por años con las productoras y no por películas; simplemente hacían las películas que les decían que tenían que hacer para estar siempre trabajando). El personaje de Crawford, la señorita Flaemmchen, es un personaje sin glamour, pero es el típico personaje robaescenas gracias al talento descomunal de la actriz. Además consiguió, después de una rebelión, que su personaje, que tenía previsto llevar un solo vestido durante todo el rodaje, llevara dos diferentes.

Wallace Beery acababa de lograr un éxito de taquilla tremendo con el film ‘El campeón’, y no estaba muy seguro de su papel, ya que le parecía un poco antipático. Le convencieron diciéndole que, como amante de la interpretación, le permitirían que su personaje fuera el único con acento alemán de la obra, por ser de provincias. El reto le entusiasmó y aceptó sin más.

Mientras se decidían estas cosas, Thalberg estaba terminando otra de sus películas: ‘Arséne Lupin’. Y allí encontró las dos piezas que le faltaban en el reparto, los hermanos John y Lionel Barrymore. Hijos, padres y nietos de actores, forman parte quizá de la saga, con permiso de los Huston, más importante de la historia del cine.

Los cinco actores están estupendos en sus personajes y parecen estar tallados a medida. Greta Garbo le da un aire dramático a su personaje sin igual. Vicky Baum dijo de ella: “¿De dónde sacó aquellas leves arrugas de tristeza alrededor de la boca y en la frente? ¿Y cómo hace que  desaparezcan con el despertar del amor? ¡Gracias, Greta!”

John Barrymore, como el galán de la película, le da un toque de glamour extra al hotel, con su pose elegante y desenvuelta. Es el único personaje que se mezcla con los otros cuatro y con todos adopta un carácter distinto.

Su hermano Lionel, interpreta al enfermo que va a pasar sus últimos días viviendo a cuerpo de rey en el Grand Hotel, y aunque su interpretación es algo demasiado teatral, es perfectamente creíble. Igual de creíble el papel de Wallace Beery, con el pelo cortado a cepillo y ese exagerado acento alemán que le apartan del resto de personajes, convirtiéndose en el malo de la película desde el principio.

Joan Crawford es quizá quien tiene más mérito como intérprete en la película, pues su personaje parece vulgar, demasiado de la calle y ella lo convierte en algo sublime, con muchos matices que le dan un halo especial.


Hay muchas cosas que están muy bien en la película, como el reparto, los decorados, la escena inicial, en la que en un minuto y medio a través de conversaciones telefónicas ya se nos ha presentado a todos los personajes y sus intenciones (excepto a Greta Garbo, que no aparece, para crear expectativa, hasta los veinte minutos de metraje), la iluminación de ese blanco y negro tan brusco... pero es una película con ciertos aspectos que, visto hoy en día, chirrían como un tren en frenado de emergencia.

Rodada en el año 1931, el cine sonoro tenía únicamente cuatro años de existencia, y quizá no sabían muy bien aún como explicar según qué situaciones. Con lo que los diálogos se ven forzados, las interpretaciones demasiado amaneradas por la corta distancia desde el cine mudo, el sonido ambiente se come en ocasiones las frases de los personajes y, todo hay que decirlo, la obra de Baum, bastante más enrevesada, no lo pone fàcil.


En el film, que de las tres horas de duración iniciales se redujo a algo más de una y media, hay cosas que suceden de golpe, como el enamoramiento entre el barón y la diva del ballet, o el romance entre el mismo barón y la taquígrafa, que después se acerca al enfermo... es un poco caótico en su desarrollo pero claro, és una película que ya tiene más de ¡ochenta años!

Además del quinteto protagonista, aparecen también grandes actores como Lewis Stone, Jean Hersholt (la Academia otorga un premio honorífico a las labores humanitarias con su nombre) o la italiana Raffaella Ottiano. El único problema que hubo en cuanto a reparto fue cómo encajar a Joan Crawford y Greta Garbo, permitir que las dos se lucieran sin que ninguna de ellas hiciera sombra a la otra. Ambas no coinciden en un solo plano, de hecho no coincidían ni siquiera en plato, pues Garbo rodaba por las tardes y Crawford por las mañanas. Por no coincidir, casi no coincidieron ni en los carteles y únicamente se hizo una foto de promoción con todo el reparto unido.


En definitiva, es un film con cierto atractivo, de las primeras películas rodadas con un escenario central en el que van pasando diferentes historias, pero con ciertas carencias si comparamos con el cine más moderno, no digamos ya el actual. Es por eso que su visionado puede ser un poco duro si uno no está acostumbrado al cine de los primeros años 30.

Ahora bien, siempre es agradable ver películas corales donde cada actor que aparece está mejor que el anterior que ha aparecido, a excepción de Greta Garbo, que sin hacer nada mal, tampoco creo que merezca la categoría de mito que se le ha otorgado.

En mi opinión, prefiero este ‘Grand Hotel’ que el más reciente y caricaturesco ‘Gran Hotel Budapest’, un mero desfile de rostros conocidos y poco que contar.

Información de más
  • La película ganó un único Oscar, pero fue nada más y nada menos que el de mejor película, sin haber estado nominada en ninguna otra categoría. Un caso único.
  • Greta Garbo, en las escenas con John Barrymore a solas, hacía poner una cortina entre ellos y el equipo para poder creer que estaban solos. También exigía en esas escenas luz frontal.
  • Después de esta película, todos los films con diversas historias entrecruzadas se decía que usaban el "estilo Grand Hotel".
  • Las entradas del estreno se vendieron a 1.50 dólares, un precio desorbitado para la época, en que el precio habitual estaba alrededor de los 35 centavos. Como si hoy un estreno costara unos 35€.
  • En el estreno, se prometió una actuación de Greta Garbo, pero esta no apareció y Wallace Beery salió travestido imitando los gestos grandilocuentes de la actriz sueca y diciendo su frase más repetida de la película "I want to be alone". El público le abucheó.
Nota final: 5

14 de marzo de 2015

Fiebre del sábado noche; Travolta a ritmo de Bee Gees [Cine]

Admitámoslo, aunque ahora John Travolta sea un pervertido algo mayor, en su época las chicas de alrededor de todo el mundo se forraban las carpetas, agendas y libretas con fotos suyas. El fenómeno Travolta fue interesante, un actor novel se consagraba con papeles de obras que han pasado a la historia. Lo curioso es que en tres de éstas (creo recordar) hacía de típico americano chulito, aunque en una de ellas: ¡BAILABA MÚSICA DISCO! Con todos ustedes: 'Fiebre del sábado noche'.


¿De qué va?

Tony Manero (John Travolta) vive por y para la música disco. Su vida se centra en salir cada vez que puede a la discoteca de su barrio y bailar toda la noche, es el amo de la pista. Una de esas noches ve bailar a Stephanie (Karen Lynn Gorney) y hará lo posible para convencerla de bailar junto a él en el próximo concurso de baile.

La crítica

Uno ve la portada de 'Fiebre del sábado noche', a Travolta con esas pintas, en ese estilo setentero y piensa "¿En serio?", pues sí. Increíblemente dudaba del valor como película que tiene la cinta de John Badham y para mi sorpresa me topé con una de esas friki joyas de los setenta. 
La obra se centra principalmente en Tony Manero y en su manera de vivir la vida. Trabaja en un trabajo cualquiera para poder sacarse algo de dinero para salir de fiesta, no tiene estudios, no cree necesitarlos. Tampoco piensa en el futuro y, como la mayoría de personas en la edad, el resto le da absolutamente igual. Todo cambiará en el momento en que conozca a Stephanie. Ella es alguien, ha estudiado y ha conseguido un trabajo honrado, decente, sabe lo que quiere en la vida.

A primera vista uno puede pensar que 'Fiebre del sábado noche' trata de un tipo que baila disco y poco más, como en la mayoría de cintas de la subtématica de baile. Pero nada lejos de la realidad, por mucho que la música disco influya en la obra, lo que el director nos ofrece es una visión sobre la manera que tenían de vivir en los setenta, sobre todo en los los suburbios de Nueva York (que no en el Bronx). 
En consecuencia el ritmo de la cinta es totalmente bueno, no nos aburrimos en ningún momento puesto que la variedad no es poca. Quizás tienes una escena de baile, que otra de cachondeo o una bronca entre amigos.

Ahí erradica la verdadera virtud de 'Fiebre del sábado noche' en darnos esa visión sobre otra manera de vivir, sobre como alguien que cree tenerlo todo puede ver que no es nadie. En cómo puedes creer ser un pez grande en un barrio bajo y verte que no lo eres realmente. Y es gracias a este dúo de personajes que la película agrada, porque forman una pareja excepcional. 

Por una parte Tony Manero  es la estrella del film, un personaje con un crecimiento increíble y que realmente podría darse el caso en alguna parte. La interpretación de un actor novel  que nos ofrece Travolta acompaña a la evolución del personaje en todo momento, sí señor. De hecho se entiende porque esta cinta propulsó la carrera de Travolta. Stephanie por otro lado es el motor de Manero y ese pequeño empujoncito que le falta al personaje para evolucionar, sin ella la cinta no sería la misma.

Pero no olvidemos la música disco, por Dios. Todos sabríamos que sin las canciones de Bee Gees y otros artistas de música disco, la cinta no sería tan icónica. El conjunto del estilo disco, sumado a esa visión que nos da el director y, cómo no, la banda sonora hacen de 'Fiebre del sábado noche' una de esas extrañas piezas que tanto nos gusta.


Tampoco puedo dejar de comentar el baile, las coreografías y de más, que lo mismo están los personajes hablando que empiezan a bailar en la pista de baile y ojito, que las escenas son una caña. Más de uno hubiese deseado bailar así en aquellos años (y ahora seguro que también). O esas escenas en las que Travolta se peina su tupe con un estilazo que ya quisieran muchos.

No obstante y todo se ha de decir, por mucho que se quiera dar una visión de esa época, la cinta está totalmente desfasada. Con esto quiero decir que el impacto que puede tener en depende de quién sea pensar "qué anticuados", sobretodo porque en pocas palabras "está pasada de moda" y eso es innegable. 

Eso sí, no por ello 'Fiebre del sábado noche' es desmerecedora de elogios de todo tipo. No sé si hay otra como ésta pero emana originalidad y calidad gracias a la temática, a sus personajes y, cómo no, a lo grandes que son Bee Gees.

Información de más
  • Nominada a un Oscar a mejor interpretación masculina.
  • Esta fue la primera película convencional en la que se usaba el término "sexo oral".
  • John Travolta corría dos millas y bailaba tres horas diarias para meterse en su papel. Al final acabó perdiendo unas veinte libras (9kg).

Nota final: 7

13 de marzo de 2015

Big hero 6. Todos deberíamos tener un Baymax [Cine]

Cada año durante el período de Navidad caen cantidad de películas para poder ir a ver al cine. Las hay de todos los gustos y colores pero las que nunca faltan son las que los padres pueden ir a ver con sus críos. Por ello, Disney les hace un favor (depende de cómo se vea) y estrena una cinta para dichas fechas. 


¿De qué va?

Hiro es un adolescente rebelde superdotado al que le encantan los robots y participa en combates ilegales. Con el fin de que deje dicho mundo Tadashi, su hermano mayor, le enseña lo interesante que puede llegar a ser la universidad y Hiro decide ingresar. Pero todo cambia cuando el día de su presentación estalla una gran explosión. Ahora Hiro, con la ayuda de sus compañeros y Baymax, un robot que vela por su seguridad, tendrá que resolver dicho misterio.

La crítica

Si hace unos días me quejaba del mal trabajo que hizo Disney con 'Into the woods', hoy les aplaudo por dar al público, otra vez, una obra de animación de calidad. Y lo que más me gusta: que encima sea de superhéroes.

'Big hero 6' tiene muchos de los elementos clásicos del cine de animación de Disney, elementos que logran atrapar al publico frente sus pantallas para no perderse nada. Desde personajes variados y carismáticos bien definidos, hasta el toque de humor típico para toda la familia hasta ese giro de los acontecimientos que encoge al espectador. 

La obra del tándem formado por Don Hall y Chris Williams nos ofrece un planteamiento inteligente e interesante. Juega con nosotros desde el comienzo mostrándonos a Hiro, un personaje rebelde pero listo y que nos ofrece algo de drama extra (Hiro es huérfano). Pese a todo, Hiro hace lo posible por ser feliz e ingresar en la universidad pero Disney le arrebata la felicidad por completo y entonces es cuando verdaderamente comienza 'Big Hero 6'.

A partir de ese momento Hiro hará lo posible por descubrir que fue lo que pasó el día de la presentación, gracias a la ayuda de Baymax, el personaje más carismático de la película. Baymax es, en resumidas cuentas, el film en sí. Por mucho que Hiro sea el protagonista, nos encariñaremos más con él, querremos tener uno en nuestras casas. 
Es por Baymax que 'Big Hero 6' gusta tanto al público. La inocencia de un robot que se preocupa de la seguridad de su paciente le hace especial, desconoce la ironía, lo que es chocar los puños en señal de victoria o que significa estar triste. Baymax dará muchos momentos graciosos y tiernos, su misma forma ya lo delata. 

Y para acabar de darle forma, 'Big Hero 6' se transforma en una cinta con cantidad de acción, momentos de humor que no esperas y ese toque de drama añadido en los momentos clave. Por si no fuera poco se añade un pequeño gusanito de intriga por saber quién es el encargado del incidente ocurrido el día de la presentación de Hiro. 
Aunque no tan solo tenemos a Hiro y Baymax, también están los compañeros de éstos que lo ayudarán en todo momento. La variedad, una vez más, no es poca. Tenemos al tonto de turno, a la chula, al corpulento introvertido y a la chica inquieta, un equipo de lo más entretenido. Sumando a un villano de categoría como suele darnos Disney, en eso no suele fallar (hasta en 'Frozen' nos lo dan). 

Lo que no entiendo es cómo Disney haya pecado de tal manera hacia el final del metraje de la cinta. Si hemos sido un poco agudos, se observará un fallo argumental en los últimos minutos que, por tal de dar un final Disney, se contradice con lo explicado anteriormente. Dudo que los niños se fijen, pero los más mayores se darán cuenta y se nota.


Pese a todo, se podría decir que 'Big Hero 6' fue una de las películas de las Navidades de 2014. Cine de animación familiar, para todos los gustos y encima bueno ¿qué más se puede pedir?

Información de más
  • El movimiento de Baymax está basado en los movimientos de los pingüinos bebés.
  • Nominada a mejor película de animación 2014.
  • Está basada en los cómics de Marvel creados por Steven T. Seagle y Duncan Rouleau.
  • Dos de los personajes originales de los cómics, Silver Samurai y Sunfire, no aparecen en la película puesto que 20th Century Fox tiene sus derechos debido a su implicación con los X-Men.
Nota final: 8

10 de marzo de 2015

Los 400 golpes, el primer (¿y mejor?) largometraje de Truffaut [Cine]

Hay películas que con el paso de los años se han convertido en grandes clásicos del cine mundial. Incluso con el hándicap de no estar rodadas en Hollywood. Algunas de estas podrían ser 'La dolce vita' de Fellini, 'Los siete samuráis' de Kurosawa, 'El verdugo' de Berlanga o el film del que hablaremos hoy: 'Los cuatrocientos golpes', obra maestra de Truffaut.


¿De qué va?

Antoine Doinel (Jean-Pierre Léaud), un chico de catorce años, vive con resignación la situación que le ha tocado vivir: la relación conyugal tensa de sus padres (de hecho, de su madre y su padrastro), las exigencias de un profesor que, como nos ha pasado a todos “le tiene manía”, la difícil situación económica de la familia... Cuando se ve obligado a mentir al profesor por no haber cumplido un castigo impuesto, decide hacer campana del cole. Sin querer, ve a su madre en compañía de otro hombre en una actitud cariñosa y, a partir de ahí, la culpa y el miedo le van afectando hasta que construye un plan para escaparse de casa.
La crítica

François Truffaut es quizá uno de los directores no americanos más reconocidos de la historia del cine, y esta película, su debut en el largometraje, es una extraña ópera prima. Pues extrañamente una primera película suele ser (casi, según los gustos siempre y con permiso de 'Jules et Jim') el mejor trabajo de un director.

Truffaut nos habla en ‘Los 400 golpes’ de sí mismo, en una historia de un personaje que reproduce casi exactamente su propia vida. Y el personaje de Antoine Doinel se convertirá en su álter ego a lo largo de varias películas donde veremos desde su paso de la adolescencia a la madurez, hasta su matrimonio y paternidad.
En realidad, es difícil decir qué pasa en la película, cuál es la historia o el leit motiv de la misma. Son sólo una sucesión de hechos de un chaval que se ve obligado a volverse conflictivo y en el límite de la delincuencia, motivo por el cual acaba siendo internado en un reformatorio.

Visualmente, el film es muy atractivo, el blanco y negro de Henry Decaë le da un tono triste a la película, como de desapego. Refleja a la perfección, a medida que avanza el metraje, el estado de ánimo de Antoine. De una iluminación suave al inicio de la película a un contraste más extremo hacia el final, con la escena de la playa como gran expresión de la soledad a la que se ve sometido el personaje, que prácticamente sólo habla con su amigo René, compañero de clase y de fatigas. También la bellísima música de Jean Constantin ayuda a introducirnos en un estado de ánimo parejo al del personaje.


En  el fondo, el chico no es más que otro adolescente incomprendido, uno más, pero su sensibilidad y su pronta madurez le hacen sentirse más infeliz que a la mayoría de jóvenes del mundo.

Truffaut se convirtió con este film en el estandarte y la muestra de lo que se conocería más adelante como la “nouvelle vague”, que encabezaría junto a otros directores de la talla de Chabrol, Rohmer, Godard, Resnais o Rivette.

Esta nueva manera de hacer cine, más humano, más cercano a los problemas, quería desmarcarse sobretodo del academicismo que reinaba en Francia hasta mediados de los años 50.
Esta película es una visión general muy realista, casi radiográfica, de lo que era la vida en Francia, incluso en la capital, después de la segunda Guerra Mundial.

Hay que destacar el trabajo de Jean-Pierre Léaud, principal y casi único personaje del film, que representa de manera muy convincente los diferentes estados de ánimo del personaje, que acabaría aceptando como una extensión de sí mismo, pues llegó a rodar a lo largo de 20 años seis películas con este personaje. Nos creemos a Jean-Pierre cuando asume dormir en una cama plegable, cuando se sorprende al encontrar a su madre con otro hombre, cuando soporta el comportamiento de su padrastro, cuando explica a los responsables del reformatorio cómo se siente o cuando ríe de felicidad en el parque de atracciones al que acude durante sus novillos. Nos lo creemos porque interpreta a la perfección todas las expresiones que pueden salir de un chico de catorce años.
El resto del reparto está también muy acertado, Claire Maurier, Guy Decomble, Patrick Auffay... pero quizá habría que destacar a Albert Rémy, el padrastro del personaje principal, que nos muestra su ciclotimia de manera muy expresiva pero también muy convincente.

En el film se puede ver cuál era la mayor preocupación de Truffaut, que sacó a colación en casi toda su filmografía: los sufrimientos de la infancia. Y la falta de amor, algo que vivió el director en sus propias carnes.
Además, la película está llena de alegorías y de mensajes subliminales del director hacia, tal vez, sí mismo, ya que es difícil de discernir en un primer visionado si esa imagen tiene una segunda lectura o es casual. Por ejemplo, la escena en que Antoine se sube a los caballitos y distorsiona su cuerpo, de la que Truffaut dijo que quería exponer “las ganas de romper los límites establecidos y y de moverse libremente”. O la imagen de la playa, donde se refleja la soledad del personaje, que ve en la barrera entre los adultos y él mismo un muro infranqueable, a la vez que otro muro se levanta entre él y los otros chicos de su edad, a los que ve como meros niños de teta, cuyas inquietudes están muy alejadas de las suyas y con quien no encuentra puntos en común.

Es, en definitiva, una obra maestra, un peliculón, un drama estrepitoso, una tragedia que se ve venir y con instantes de una emotividad enorme, como cuando en el reformatorio le preguntan por qué actúa de ese modo y él, con toda la naturalidad del mundo, lo explica. Una de esas joyas que hay que haber visto o que poner en lo más alto de las cintas pendientes.

Para terminar, me gustaría decir que, dado que François Truffaut fue crítico de cine durante muchos años para Cahiers du Cinema, disculpe a este torpe crítico por las tonterías que pueda haber dicho en este texto.

Información de más

  • “Faire les quatre cents coups” es una expresión en francés que significa hacer las mil y una o pasarse de la raya.
  • Todos los diálogos están doblados por los propios actores, así Truffaut pretendía conseguir un sonido ambiente lo más real posible.
  • Todos los jóvenes actores que no superaron el cásting para el personaje principal aparecen como compañeros de clase de Antoine.
  • Esta es la película favorita de Ellen Page.
  • La película fue nominada al Oscar al mejor guión original, pero no fue la candidata por Francia a mejor película de habla no inglesa. La elegida fue 'Orfeu Negro', de Marcel Camus, que se llevó la estatuílla.
Nota final: 9