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viernes, 30 de enero de 2015

Guardianes de la galaxia. La joya de Marvel [Cine]

En una época donde cada dos por tres tenemos en cartelera una cinta con sello Marvel, es imposible que no haya una sola obra de la famosa editorial que guste al público. Las hay de todas las formas y colores, aunque la mayoría siguen una misma base: acción y aventuras. Con esa misma filosofía este verano (en agosto de 2014) Marvel, junto a James Gunn, da a conocer al mundo la que es, hasta la fecha y bajo mi modesto punto de vista, su mejor película.

¿De qué va?

El cazarrecompensas Peter Quill (Chris Pratt), también conocido como Starlord, se hace con un valioso objeto, el orbe, que Ronan (Lee Pace), el villano más temido en la galaxia, desea obtener bajo su poder. Ahora Peter deberá evitar que dicho orbe caiga en las manos equivocadas con la ayuda de sus nuevos compañeros.

La crítica

Había oído demasiado rumor de los superfans Marvel acerca de la obra de James Gunn y, aunque me cuesta admitirlo, el hecho de tener a Batman como mesías y pastor me echa algo para atrás este tipo de comentarios. Me pasó con 'Iron Man' cuando la gente no dejaba de decir que "molaba" mucho. Con 'Los vengadores' tres cuartos de lo mismo y si, admito que son buenas películas, pero tampoco hace falta exagerarlo tanto. Por fin Marvel me ha dado una lección con una obra redonda.


'Guardianes de la galaxia' tiene todo, absolutamente todo, lo necesario para triunfar en taquilla. Engancha desde que empieza a sonar ese clásico de 10CC: 'I'm not in love' del walkman de un niño que está a punto de perder a su madre y que, en unos minutos, será abducido por una extraña nave. Ese crío es el protagonista de la obra: Peter Quill, que con el paso de los años se convierte en un famoso cazarrecompensas.

Lo que no sabe Peter es que con su último hurto va a conseguir que le persiga media galaxia. Entre sus perseguidores se encuentran: Gamora (Zoe Saldana), una supuesta aliada del villano más temido de toda la galaxia: Ronan. Y el tremendamente gracioso dúo formado por Rocket (voz de Bradley Cooper) un ser que se parece a un mapache y Groot (voz de Vin Diesel), un "árbol" que puede hacer que crezcan ramas a su alrededor a su antojo.

Después de su primer contacto en una escena de acción con un toque cómico muy personal, los cuatro terminan en una cárcel de alta seguridad en la que tendrán unir sus fuerzas para escapar. Además, sumarán un nuevo miembro a su curioso equipo: Drax el destructor (Dave Bautista). ¿Así que unos fugitivos son los encargados de salvar el universo? Pues sí. 

Y desde aquí todo lo que quedan son aventuras, acción y un sinfín de escenas cómicas en los momentos menos oportunos en las que uno se echa a reír si o si. Los personajes están genialmente perfilados, cada uno tiene sus objetivos personales y sus características propias definidas por sus razas originales.


Si bien Groot tan solo dice una frase por su dificultad de pronunciación, Drax no sabe lo que es una metáfora o Gamora no tiene ni idea de bailar (y desconoce que es 'Footlose', pobre Kevin Bacon). El conjunto es explosivo y da muchísimo juego, me resulta imposible que a alguien no le guste ninguno de los personajes, cada uno tiene su qué y todos nos brindan momentos espectaculares.

Me vienen a la mente cantidad de escenas que me arrancaron más de una carcajada gracias al ingenio de Rocket (la escena del círculo final), la inocencia de Drax (cuando entran en la nave enemiga) o la chulería de Starlord (la rueda de reconocimiento). Pero 'Guardianes de la galaxia' también tiene su lado más dramático en momentos clave con Gamora o Groot, sobretodo Groot y esa escena final que nos deja sin palabras.


En esta ocasión, aunque parezca mentira, los actores dan mucho de sí. Chris Pratt, por ejemplo, demuestra que tiene madera para el papel. Zoe Saldana, alguien a quien no sé porqué tenía algo de tirria, sigue sorprendiendo en su línea con cine de ciencia ficción. Dave Bautista, alguien que veo que seguirá los pasos de otro wrestler en el cine, Dwayne Johnson, se defiende y gana al público. De Vin Diesel poco que decir con una sola frase que articula y de Rocket, gran voz la de Cooper, merecidísima versión original.

Además del elenco que encabezan nuestros protagonistas, la obra está tan sumamente cuidada que cuenta con Glenn Close, Benicio del Toro o John C. Reilly en papeles pequeños así como Lee Pace (saga 'El Hobitt'), que da vida a Ronan. Una injusticia que después de todo no lograse la nominación a mejor película del año...


Lo mejor de todo es que no tan solo el género, argumento o personajes son esenciales en la obra, la temática es quizás la guinda de este delicioso manjar. El hecho de desarrollar todo el argumento en el espacio da muchísimo más de juego y, quizás alguien me mate, pero no he podido evitar fijarme en las similitudes que tiene '´Guardianes de la galaxia' con cualquiera de los tres primeros episodios (en orden cronológico) de 'Star Wars'.

Por si aún no ha sido suficiente, tenemos una banda sonora hecha para la película. Lo curioso es que de los temas que suenan no hay ni uno solo original, es una recopilación de temas anteriores para la obra que ayuda a definir la esencia de 'Guardianes de la galaxia'. Con el título del álbum ya se dice todo 'Awesome mix vol. 1'.


Hacía tiempo que no me pasaba, pero tengo de nuevo esa sensación de dejarme cosas en el tintero, aún y así ha quedado claro que recomiendo 'Guardianes de la galaxia'. Y más aún si nos dejan un final abierto que tiene muy muy buena pinta, estáis tardando en poneros con ella.

Información de más
  • Nominada a dos Oscars.
  • Cuando Dave Bautista supo que iba a interpretar el papel de Drax el destructor echó a llorar por la emoción que sentía al interpretar a un personaje de Marvel. Tan buen punto supo que iba a interpretar a Drax se apuntó a clases de interpretación para prepararse mejor su papel.
  • Vin Diesel repitió su única línea "Yo soy Groot" en varios idiomas: inglés, alemán, español, ruso, mandarín, portugués y francés. 
  • La banda sonora de la película 'Awesome Mix, vol. 1' logró posicionarse en el primero puesto de la lista US Billboard 200, siendo la primera banda sonora en lograr el puesto número uno sin poseer una canción original. Además de lograr la nominación a los Grammy 2015 a mejor banda sonora.

Nota final: 9 

jueves, 29 de enero de 2015

Paddington, el oso viajero de Perú [Cine]

Hay ciertas épocas del año en el que las carteleras de nuestros cines se llenan de films mayoritariamente dedicados al público infantil. Suelen ser películas cortadas por un patrón similar (animación por ordenador con mensaje positivo final alabando valores como amistad, respeto, etc...) y raramente consiguen satisfacer a todos los espectadores.

Ante la llegada a nuestras salas de 'Paddington' no nos queda otra opción que aplaudir a rabiar porque además de ser una muy buena película infantil, no sólo encantará a los espectadores de más corta edad, también a sus padres.


¿De qué va?

Paddington es un oso que ha crecido en las profundidades de la selva peruana junto a su tía Lucy y su tío Pastuzo. Muchos años antes de su nacimiento, a la selva llega un explorador inglés con la misión de cazar ejemplares de animales singulares. Al conocer a la familia de osos, que incluso son capaces de aprender a hablar, decide no llevarlos a Londres, considerando que su hábitat natural es donde deben permanecer, pero antes de marchar les invita a que vayan a visitarle cuando ellos deseen. Muchos años después, un terremoto destruye el hogar de los osos y la tía Lucy embarca a Paddington como polizón en un barco destino a Londres, donde le encomienda la tarea de encontrar una nueva família. Allí conocerá a los Brown, que le ofrecerán cobijo y un hogar provisional.

La crítica

Creado en 1958 por Michael Bond, el oso Paddington está considerado uno de los iconos de la cultura británica a pesar de que fuera del Reino Unido no goce del mismo grado de reconocimiento que en tierras británicas.

Después de ser protagonista de infinidad de libros, seriales radiofónicos, series de TV e incluso cómics, era cuestión de tiempo que las aventuras del oso Paddington diesen el salto al cine. Y no lo hace de cualquier manera, ya que uno de sus impulsores es David Heyman, productor de 'Gravity' o la saga de Harry Potter.



Para conseguirlo, Heyman no ha escatimado en gastos. Gracias al CGI se ha podido crear un Paddington (y a su familia animal y entorno selvático) de lo más realista y además se ha rodeado de un grupo de actores suficientemente conocidos para otorgarle mayor empaque a la producción. Hugh Bonneville y Sally Hawkins son Henry y Mary Brown, que junto con sus dos hijos Judy y Jonathan (Madeleine Harris y Samuel Joslin) acogerán en su hogar a Paddington.



El film se toma su tiempo para explicarnos los orígenes del simpático oso y su posterior llegada a Londres y lo hace siguiendo fielmente los libros originales, pero a partir del momento en que Paddington pisa tierras británicas y es acogido por los Brown, la película decide aparcar momentáneamente lo escrito por Michael Bond inventando una nueva historia, escrita a dos manos por el guionista Hamish McColl y Paul King, director de la película.

En esa nueva historia la villana de la función tiene un mayor protagonismo. El papel está en manos de una estupenda Nicole Kidman que desde que ha dejado de inyectarse botox parece estar recuperando el rumbo de su carrera (y la naturalidad en su cara) y cuyo personaje viene a ser una especie de Cruella de Vil 2.0., pero con mucho más glamour y por supuesto, muchísimo más atractiva. 



Gracias a sus encantos consigue seducir al vecino de los Brown, el cascarrabias Sr. Curry (Peter Capaldi, el último actor encargado de dar vida al 'Dr. Who' y el personaje más flojo de todo el film) para que le ayude a atrapar a Paddington, al que le tiene reservado un terrible final.



El film demuestra que tiene suficiente personalidad para que ésta sea la primera de una serie de películas protagonizadas por Paddington y lo hace mezclando hábilmente tramas nuevas con escenas que son puro slapstick. Es evidente que el objetivo principal de éstas es hacer reír a carcajadas a los niños para mantener su interés en la película, pero su magnífica labor de planificación y rodaje (como por ejemplo, la escena del baño) las hacen  suficientemente atractivas e interesantes para el público más adulto.




Estamos todos de acuerdo que ir al cine hoy en día es prácticamente un lujo. Uno se lo puede permitir de vez en cuando si evita comprar cualquier otro extra (léase palomitas, refresco, chucherías, etc...) para no encarecer más el desorbitado precio de la entrada. Pero todo este planteamiento queda desmontado en el momento en el que hay que ir al cine con niños, puesto que es prácticamente imposible convencerlos de entrar en la sala sin nada que llevarse a la boca. Si a eso añadimos que por regla general las películas infantiles suelen acabar resultando aburridas para los padres, lo que podía llegar a ser una tarde perfecta con tus hijos en el cine se convierte en 2 horas de tortura que además te salen por un ojo de la cara. 

Por eso aplaudimos que 'Paddington' rompa esta regla y logre ser una película con la clara vocación de cine familiar y que además trate con la misma inteligencia a padres e hijos.

Información de más
  • El 15 de marzo del 2012, en el transcurso de los British Animated Awards, el oso Paddington fue elegido oficialmente Personaje Animado favorito de todos los tiempos por los británicos.
  • En un principio debía ser Colin Firth el encargado de poner voz a Paddington, pero después de hacer unas cuantas pruebas y viendo que no encajaba en el papel, el propio Firth abandonó el proyecto, siendo substituido por Ben Wishaw.
Nota final: 7

lunes, 26 de enero de 2015

Rain Man o "como comerse la pantalla" por Dustin Hoffman [Cine]

Además de esas películas de aventuras, la gran cantidad de obras fantásticas y de ciencia ficción, la década de los ochenta también nos brindó algún que otro drama digno de recordar con el paso de los años, de esos que empiezan medianamente bien y terminan por tocarnos la fibra sensible. Y como no, el ganador de un Oscar, Barry Levinson, ofreció en el 88: 'Rain Man', una de esas joyas de los ochenta.

¿De qué va?

Charlie Babbitt (Tom Cruise) recibe la noticia de que su padre, con el que hace años que no se habla, ha muerto. Cuando Charlie se dirige al lugar para obtener su herencia se entera que su padre dejó una gran cantidad de dinero a otra persona, su hermano autista Raymond (Dustin Hoffman). Charlie recogerá a su hermano del psiquiátrico en el que se encuentra para poder conseguir así el dinero que, según él, le pertenece.

La crítica

Como de costumbre, los dramas que tratan de enfermedades suelen ser productos que dan de lleno en el corazón del espectador. Saben cómo tocar la fibra sensible y más cuando la historia que se cuenta se hace próxima al espectador haciendo uso, de la mejor manera que puede, de todos y cada uno de los recursos que tiene a su disposición.

Quizás con un director como Barry Levinson no tenemos asegurado el éxito, pero no necesariamente tiene que ser el encargado de llevar la batuta. En un drama al fin y al cabo el papel más importante se lo llevan los actores o personajes que encabecen la obra y 'Rain man', en ese sentido, cumple su cometido. 


En 'Rain man ' contamos con una pareja que funciona desde el minuto 0, desde que ambos aparecen por pantalla saben cómo ganarse al público. Empezando por Charlie Babitt, un hombre que tiene problemas de dinero con su negocio de venta de coches y que, al enterarse de la muerte de su padre, ve una salida financiera con la fortuna que supuestamente éste le ha dejado.

Por otro lado tenemos a un discapacitado, una persona autista: Ray. Ray es el encargado de aportar ese toque lastimero que todo drama necesita para triunfar. Es el personaje que nos llega por su discapacidad y es él el que, junto con Charlie, se gana el cariño del público en cuestión de segundos.


Una vez presentados los personajes veremos, una y otra vez, como ambos hacen lo posible por llevarse bien. Uno no entenderá nada de lo que ocurre y el otro hará un esfuerzo casi sobrehumano por tratar de entender al otro y así poder conseguir lo que quiere.

Y a medida que la obra avanza va cogiendo forma, sus personajes se van definiendo a través de los hechos que van sucediendo. Vemos a un personaje impresionante en Charlie Babitt con una evolución ejemplar, encarado por un Tom Cruise en uno de sus mejores momentos dentro de su carrera, llevando a cuestas parte del protagonismo de una obra dramática ejemplar. Es una lástima que al final haya quedado para ser explotado como carnaza para blockbuster comerciales.


No obstante, el verdadero artista en esta obra no es otro que Dustin Hoffman, ofreciendo lo que probablemente sea la mejor interpretación de su carrera. Vemos en Hoffman a un auténtico enfermo con sus gestos, esa mirada perdida, los gritos cuando se pone nervioso o que no se entera de lo que verdaderamente está pasando. Hoffman pasa de ser un actor a alguien que no sabe comportarse y que necesita ayuda de verdad.  Es de esos papeles que no olvidas así como así y de los que no hay muchos, bravo por Hoffman.

Es el conjunto al completo que hace de 'Rain man' una obra ejemplar, un drama sin iguales. Gracias a la temática tan bien provista de lo que puede implicar estar bajo los cuidados de alguien autista. Dejando de lado, obviamente, todo ese tipo de eventos "sobrehumanos" de los cuales dudo que realmente pueda poseer un autista.


Y quizás, lo más importante de todo es el mensaje que lleva consigo 'Rain man', un mensaje que deberíamos aplicarnos todos: el dinero no es lo esencial en esta vida. Por ello Charlie Babitt vive una odisea durante la cinta con su hermano mayor al que, tarde o temprano, acabará por cogerle cariño y dejar el dinero de lado (o no, nunca se sabe).

Por si no lo habéis hecho aún, recomiendo encarecidamente el visionado de 'Rain man', una película que nos dejará un buen sabor de boca gracias a una historia que sabe cómo convencer, con una interpretación estelar de mano de Dustin Hoffman. Como ya he dicho: otra joya más de los ochenta.

Información de más
  • Ganadora de 4 Oscars.
  • En una entrevista en el show de Oprah, Tom Cruise y Dustin Hoffman comentaron que la escena en la que a Hoffman se le escapan flatulencias fue totalmente improvisada. Hoffman dijo que esa fue la mejor escena que había rodado jamás.
  • Después del estreno de la película, las gafas Ray Ban que luce Tom Cruise incrementaron sus ventas en un 15%.
  • La BSO de esta película fue la primera en Hollywood que Hans Zimmer compuso.
  • En la obra aparece Jake Hoffman, hijo de Dustin Hoffman, haciendo un pequeño papel.

Nota final: 8

domingo, 25 de enero de 2015

Los premios Oscar, en blanco y negro [Especiales]

Se acercan los Oscar, y eso significa que en muchos sitios van a aparecer infinidad de curiosidades sobre la historia de los premios de la Academia . Aquí vamos a evitar hablar de las películas o actores más nominados o con más estatuillas, de los mayores fracasos en las galas (‘el color púrpura’ ya da bastante pena con ser así de mala) y por supuesto tampoco hablaremos de vestidos,  joyas y Oscars rechazados. Haremos un breve repaso a hechos curiosos que se han sucedido en las 86 ediciones celebradas de estos premios.


La primera gala, en el año 1929, estaba muy lejos de parecerse a lo que hoy en día conocemos como los premios Oscar.  Por supuesto, no había televisión que retransmitiera el evento y los únicos que la vieron fueron los 270 asistentes al almuerzo en el hotel Hollywood Roosevelt. No hubo allí ningún tipo de emoción, ya que los ganadores se dieron a conocer unos tres meses antes y aquella gala sólo era una excusa para entregar los 15 premios, reunirse y hacer algo de fiesta en plena depresión americana.


El primer Oscar de la historia fue para el actor Emil Jennings. No es que entonces fuera el primer premio que se daba, es que el suizo se tuvo que ir a Europa antes de la gala y se lo dieron antes de partir. Lo premiaron por dos películas, ya que hasta el año 1935 se premiaban películas de los dos años anteriores. La actriz Janet Gaynor fue premiada por tres trabajos.

En esa primera gala, también se dieron dos premios honoríficos. Uno a la Warner Bros. por el avance técnico que representó el cine sonoro con el estreno de 'El Cantor de jazz', y otro a Charles Chaplin, por su interpretación, guión, dirección y producción de 'El circo', pero como Chaplin era uno de los que manejaba el cotarro dentro de la Academia, ese premio siempre olió a chanchullo. 'El circo' no es ni mucho menos de las mejores películas del genio, que quizá sí hubiera merecido premio por 'Tiempos Modernos' (1936) o 'El Gran Dictador' (1940). A pesar de todo, cuando se le concedió un segundo Oscar honorífico en 1972, la ovación que le brindó Hollywood en pleno duró cinco minutos de reloj, la mayor de todas las galas de la historia.


Siguiendo el orden cronológico, la sexta gala, en 1934, fue escenario de una situación un poco bochornosa para Frank Capra: estaba nominado a Mejor Dirección y cuando el actor Will Rogers vio el nombre del vencedor lo anunció como “Mi buen amigo Frank”. El director de 'Qué bello es vivir' se levantó contento y feliz, aunque el vencedor fuera Frank Lloyd por 'Cavalcade' que también se llevaría el premio a Mejor Película. Frank Capra recordó en su biografía ese día como “el más largo, triste y humillante de mi vida”.


Cinco años después, en 1939 (ese año sí ganó Frank Capra por 'You can’t take it with you'), se premió honoríficamente a Walt Disney por crear el primer largometraje enteramente de animación, su 'Blancanieves'. En un exceso de imaginación, se le dió de manos de Shirley Temple un premio normal y siete estatuillas más pequeñas que recordaban a los siete enanitos del film. Walt Disney consiguió, en vida, 22 premios Oscar, muchos de ellos, aunque parezca mentira, por cortometrajes o largometrajes documentales. Una temática que hace muchos años abandonó el estudio.


De los años 1942 a 1945, mientras duró la segunda guerra mundial, debido a que todo el metal del país, sobretodo el estaño y el cobre con que se hace el Oscar desde el inicio, se dedicaba a la guerra, todos los premios de esos años fueron de yeso. Una vez terminada la contienda, se les cambió a los vencedores sus premios por unos auténticos y reglamentarios.

Uno de los grandes olvidados por la Academia de las Artes de Hollywood, como todos sabemos, es Alfred Hitchcock. A pesar de haber estar nominado en cinco ocasiones: en 1941 con 'Rebeca' ganó el premio a mejor película, pero el de mejor dirección fue para John Ford y sus 'Uvas de la Ira'; en 1945, por 'Náufragos' sucumbió ante Leo McCarey y su 'Going my way' (quizá el más injusto);  al año siguiente con 'Recuerda' ante Billy Wilder por 'Días sin huella'; en el 54, optaba al premio por 'La ventana indiscreta', pero el premio se lo llevó Elia Kazan con 'La ley del silencio'; y finalmente en 1960 compitió por 'Psicosis' pero el vencedor fue, nuevamente, Billy Wilder con 'El Apartamento'. El pobre Alfred no lo tuvo fácil, pues competía con auténticos mitos de la dirección cinematográfica.


Otro director (casi) de vacío fue Stanley Kubrick que a pesar de acumular trece nominaciones, 4 como director y cinco como guionista entre otras, vió como George Cukor, Carol Reed, William Friedkin o Milos Forman le vencieron dejándolo solamente con un premio a los mejores efectos visuales por '2001: Una odisea en el espacio'. Por eso es difícil hablar de “olvidados” o “malditos”, hay que ver también con quién se han tenido que jugar los cuartos.

¿Se premian los mejores trabajos del año o se premia al que le toca porque ha hecho muchas películas de gran reconocimiento? Los Oscars, en muchas ocasiones, son pan para hoy y hambre para mañana. Porque ¿quién se acuerda de 'La vida de Émile Zola', que venció a 'Ha nacido una estrella' con una Judy Garland espectacular? ¿Y de 'Tom Jones', que superó a la 'Cleopatra' de Elizabeth Taylor?

En las listas que se realizan a menudo sobre las mejores películas de la historia (por suerte ya no está 'Ciudadano Kane' como la primera) suele estar encabezando la lista 'Vértigo', de Hitchcock, que ni siquiera estuvo nominada. Últimamente también aparece la sobrevalorada 'Intocable' que tampoco estuvo ni siquiera entre las nominadas a mejor película de habla no inglesa. Por no hablar de las ya típicas 'Cadena Perpetua' , las aventuras de Batman dirigidas por Christopher Nolan o 'Seven'.  Quizá sería mejor dejarles un poco de de margen temporal a todas estas obras para que el tiempo las coloque en su lugar con un poco de perspectiva.


Y para terminar, dejadme que me haga en voz alta una pregunta a la que no encuentro respuesta: ¿Por qué en 1998 'Shakespeare in love' ganó el Oscar a mejor película cuando entre las nominadas estaban 'Salvar al soldado Ryan', 'La vida es bella' o 'La delgada linea roja¡? ¿Ése año no tocaba película bélica porque dos años antes había ganado 'El paciente inglés' (otra que...)?

Con todo, seguro que este año los Oscar nos depararán sorpresas, decepciones e injusticias, con lo que deberemos ir afilando el lápiz para la próxima entrega.

sábado, 24 de enero de 2015

Líbranos del mal, terror hipster a ritmo de The Doors [Cine]

Como ya dije en pasadas críticas, el Sr. Scott Derrickson se ha ganado un puesto dentro del mundillo del cine de terror actual americano comercial. Ese en el que la mayoría de cintas son del género slasher o tienen como protagonistas a jóvenes correteando a lo largo del metraje de la cinta (o no tan jóvenes, como en '[Rec 4]: Apocalipsis'). 

Dos años después de estrenar una obra original y tremenda como es 'Sinister', Derrickson cambió a Ethan Hawke por Eric Bana. Si antes teníamos a un asesino despiadado, ahora pasamos a los exorcismo naciendo así 'Líbranos del mal'.



¿De qué va?

Ralph Sarchie (Eric Bana) es un agente de policía de Nueva York. Su vida da un giro inesperado al ponerse frente de una instigación sobre una serie de asesinatos que parecen tener relación con posesiones demoníacas y exorcismos.

La crítica

Scott Derrickson tiene esa magia para transformar el género de terror haciéndolo suyo sin seguir una pauta concreta, haciendo que sus películas destaquen en cuanto a su originalidad dentro del género de terror. No es como en el caso de James Wan (director de 'Saw') que en la mayoría de sus films da un giro argumental a los últimos minutos. 

'Líbranos del mal' no es menos y nos planta un caso interesante de exorcismos en medio de la ciudad de Nueva York. Nuestro protagonista es un policía chulesco, Ralph. Este se verá inmiscuido en un caso diferente a los que estaba acostumbrado a tratar y necesitará de la ayuda de un sacerdote, Mendoza (Édgar Ramírez).


En este caso, no se trata de un exorcismo como los vistos hasta ahora dentro del mundo cinéfilo. Ahora el individuo poseído por el demonio anda suelto y a sus anchas. No está maniatado a una cama o encarcelado en una habitación como estábamos acostumbrados, si no que va haciendo el mal por las calles de Nueva York. 

Por ello, la cinta ofrece un desarrollo argumental algo más interesante que consta de dos partes: una primera en la que los policías de Nueva York deberán encontrar al responsable de los asesinatos sucedidos, así como de otros altercados que no tienen explicación alguna. Una vez saben quien hay tras los incidentes sucedidos, el siguiente paso será desenmascarar el verdadero motivo por el cual se mueve el villano. Después de esta primera parte, la obra pasa a aquello que todos conocemos como el exorcismo.


Por un lado Derrickson ofrece una cinta interesante y atrayente. Nos muestra únicamente lo necesario y ubica a un ser poseído por el demonio dentro de nuestro mundo real en el que el caso no es investigado exclusivamente por curas o por un individúo de a pie, esta vez es gente preparada en asesinatos y gente demente.

No obstante todos estos halagos son para esa primera parte que nos brinda, puesto que llegados a cierto punto la idea original se desvanece en un abrir y cerrar de ojos ( para ser más preciso: la cosa se va de madre). Todo se resume en efectos especiales y escenas plagadas de tópicos y elementos sin sentido, como que empiece a sonar una canción de The Doors en el momento menos oportuno.


En ese momento es cuando 'Líbranos del mal' muestra sus fallas: una obra que se presentaba como una película con tintes de thriller se vuelve previsible. Pasamos de tener sustos en un film que sabe cuando acentuar el sonido, cuando asustar al espectador y cómo hacerlo, a una obra con una escena del estilo de 'The Raid'. Un personaje demasiado chulo que no crees en ningún momento, el cura Mendoza, no es serio y termina por echar abajo esa originalidad de la que hablaba en un comienzo.

Y si, hay sustos. También tenemos un personaje carismático, interpretado por Eric Bana, que se defiende como puede (aunque está claro que la estatuilla no se la darían ni en el mercadillo) pero la caída de calidad a media hora del final es considerable y no acaba de convencer al 100%. No es el estilo de Derrickson.


Reconozco que pese a todo, la obra gusta y se disfruta, sobretodo en su comienzo, pero la manera de desarrollar la parte final no acaba de convencer, nos habían dado mucho para dejarlo así. Y por Dios, que The Doors sobran mucho en las escenas de terror, de esta manera es imposible tomármelas en serio.

Información de más
  • Mark Wahlberg fue elegido para el papel de Bana, pero este rechazó la oferta.
  • Es la primera película producida por Jerry Bruckheimer desde 'Bad Boys II' en 2003.
  • Mendoza fuma cigarrillos American Spirit Cigarrettes.

Nota final: 6

viernes, 23 de enero de 2015

Whiplash. La Chaqueta Metálica se va al conservatorio. [Cine]

La película revelación de la temporada viene acompañada de un redoble de batería frenético, de sangre, sudor y también lágrimas. Desde su presentación en el festival de Sundance no ha hecho más que recibir alabanzas y cosechar premios (con el colofón que ha supuesto la nominación a varios Oscars). 'Whiplash' no es sólo un film que habla de música, sino que además es un thriller en toda regla.



¿De qué va?

Andrew Neiman (Miles Teller) es un joven batería obsesionado con llegar a ser el mejor. Está estudiando en uno de los más prestigiosos conservatorios del país y sueña con el día en que Terence Fletcher (J.K. Simmons), un profesor del centro que dirige al mejor conjunto de jazz de la escuela lo seleccione para formar parte de la banda. Cuando por fin se fija en él, la obsesión por alcanzar la perfección de Andrew unido a los métodos del profesor Fletcher para sacar lo mejor de cada alumno llevarán rápidamente al joven al límite.

La crítica

No es habitual ver en cine películas en las que la batería sea uno de los elementos principales, pero curiosamente, el 2015 ha empezado con el estreno de dos películas en la que ocurre todo lo contrario. Primero ha sido 'Birdman', en la que la batería omnipresente de Antonio Sánchez nos acompaña durante las 2h de metraje y ahora 'Whiplash', en la que asistimos a toda una master class de aprendizaje sobre el instrumento.



Damien Chazelle, el joven director del film (29 años), nos introduce en la vida de Andrew a ritmo de bombo y caja. La obsesión del joven siempre ha sido la de convertirse en el mejor, cosa que ha convertido al chico en un ser algo solitario y su único momento alejado de las baquetas parece ser cuando va al cine con su padre Jim (Paul Reiser), su único amigo. Allí conoce a Nicole (Melissa Benoist), la encargada de las palomitas, con la que acaba teniendo una relación.

Toda esta vida empieza a desmoronarse en el momento en que el profesor Fletcher decide incorporar a Andrew a su banda. El primer encuentro entre los dos personajes es una mera toma de contacto entre ambos, en el que el joven se muestra tímido y cohibido frente al profesor. Poco después, el profesor irrumpe en la sala donde el joven da clases con otros compañeros y ahí ya vislumbramos su carácter. Fletcher entra en la sala abriendo las puertas de par en par, con seguridad y aplomo y toma las riendas de la clase con el único objetivo de seleccionar a los mejores. 



No necesita mucho más que un par de acordes para saber si los jóvenes intérpretes le sirven o no para su proyecto. Finalmente, Andrew es el elegido, y una vez ya es oficialmente miembro de la banda es cuando realmente descubrimos quién es el profesor Fletcher.

Entra en la sala de ensayos puntual, con las ideas muy claras. No le gusta perder el tiempo y deja claro que no quiere que se lo hagan perder. No duda en gritar e insultar si lo que consigue es que sus alumnos sean competentes a un 200%. En ese momento casi podemos decir que la película adquiere cierto aire de western puesto que empieza un duelo entre los dos personajes. 



Ese duelo sirve para enfatizar y darle algo más de profundidad a un guión que no sobresale por original. Los personajes principales no acaban de estar desarrollados y si algo le podemos achacar a Chazelle es que sus protagonistas son estereotipos de personajes que hemos visto en muchas otras películas. 


Pero el director sabe que ese es el punto débil, y decide centrarse en el dilema (para el espectador, no para el personaje) que se le presenta a Andrew: o aceptar los métodos tiránicos del profesor Fletcher a sabiendas que lo harán más fuerte y mejor músico o rendirse. 



Es evidente el camino que toma el joven, quedando absorbido totalmente por las horas de práctica y de ensayo, decidiendo incluso dejar la relación con su novia Nicole porque según él, llegará un día en que ella le demandará más atención cosa que no podrá ofrecerle. El poco peso dentro del guión de la historia de amor entre Andrew y Nicole la hace perfectamente prescindible ya que su poco desarrollo apenas aporta nada al relato, más allá de evidenciar que Andrew va a acabar sólo por culpa de sus decisiones.

Es entonces cuando la película gira definitivamente hacia el thriller puro y duro. El enfrentamiento alumno-profesor llega a un punto culminante, en el que ninguno de los dos acaba bien parado. Sus caminos se separan y todo parece haber acabado.



Pero nada más lejos de la realidad. Ahora el enfrentamiento es entre dos bestias desatadas, decididas a dar el golpe definitivo que les convierta en el rey de la manada. Un duelo de tú a tú que transmite una intensidad infinita, en el que cobra gran importancia un magnífico uso del montaje (demostrado durante toda la película pero que cobra más importancia aún en su tramo final) y que eleva hasta cotas épicas el enfrentamiento entre Andrew y el profesor Fletcher.



La grandeza de 'Whiplash' se puede resumir en tres aspectos fundamentales: el guión del propio Damien Chazelle (a pesar de que tal vez una revisión por parte de un guionista más experimentado no le hubiese ido mal); su montaje vibrante y preciso que le da al film un ritmo vertiginoso; y unas interpretaciones excepcionales, donde sobresale un enorme J.K. Simmons (su encarnación del profesor Fletcher pasa ya a engrosar la lista de personajes muy cabrones, al lado de mitos como el sargento Hartman de 'La Chaqueta Metálica' o el sargento Foley de 'Oficial y Caballero') y que por desgracia, deja en un segundo plano la también gran actuación de Miles Teller.


'Whiplash' habla de competitividad, de sacrificio y esfuerzo, y de si vale todo por conseguir nuestros objetivos, algo que deja muy claro Andrew en un momento del film: 

"Prefiero morir borracho y roto hasta los 34 y que la gente hable de mi cuando estén en la mesa que vivir rico y sobrio hasta los 90 y que nadie recuerde mi nombre"

Esa es su elección.

Información de más
  • 'Whiplash' fue en origen un cortometraje de 18 minutos escrito y dirigido por el propio Damien Chazelle, y con J.K. Simmons ya en el papel del profesor Fletcher que se estrenó en Sundance 2013 con la idea de atraer a inversores que financiaran un largometraje basado en el mismo.
  • La película ha sido nominada a 5 Oscars: Mejor Película, Mejor Actor Secundario (J.K. Simmons), Mejor Montaje, Mejor Sonido y Mejor Guión.
  • Damien Chazelle quiso ser músico de jazz pero al ver que no tenía demasiado futuro, dirigió sus miras hacia el cine, aunque casi siempre relacionado con la música. Suyo fue el guión de 'Grand Piano', que dirigió Eugenio Mira con Elijah Wood de protagonista.

  • Nota final: 8
  • jueves, 22 de enero de 2015

    Siete novias para siete hermanos, un híbrido de western y musical [Cine]

    Hay películas tan renombradas y que todos conocemos, que tenemos la sensación de haberlas visto muchas veces, aunque hayan estado de fondo mientras hacíamos la sobremesa o aunque hayamos visto trozos entre cabezada y cabezada. A pesar de todo, algunas de ellas, no todas, merecen un visionado concienzudo. Y tienen el derecho de que se las mire con la atención que requieren.



    ¿De qué va?


    La historia cuenta como Adam Pontepee, un leñador que vive aislado en las montañas de Oregón en el año 1850, baja al pueblo más cercano a comprar provisiones y con la intención de volver casado. Aunque parezca mentira lo consigue y no es hasta que ya están a mitad de camino que le cuenta a su esposa que con él viven sus seis hermanos varones. Milly consigue cambiar la rudez y los malos comportamientos de los siete hermanos aunque eso le traerá más problemas que soluciones.



    La crítica


    En una época en que los musicales y los westerns iban de capa caída, Stanley Donen nos presenta un western musical para llevar la contraria. Las películas clásicas, de los años 50 para atrás, deben ser vistas desde un prisma concreto, y con una predisposición especial: la moral de la época no se corresponde con la actual y hay que pasar por alto ciertos comportamientos machistas o xenófobos, inofensivos para la época pero que hoy en día hacen que nos llevemos las manos a la cabeza. A partir de ahí, podemos hablar de una película en la que el guión (a pesar de todo, muy correcto) es solamente una excusa para colarnos las habilidades vocales, físicas o funambulescas de todos los personajes que aparecen en ella.


    Ninguno de los actores hace un gran papel, ya que todos provienen de mundos cercanos dentro del espectáculo, pero ninguno de la actuación propiamente dicha: De la ópera, los protagonistas Howard Keel y Jane Powell; del ballet, la mayoría de las novias y los hermanos; del circo, como el personaje de Frank Pontepee (el de la camisa roja).


    La película cuenta con la dirección de Stanley Donen, el maestro de los musicales, que tenía la habilidad de hacer una transición muy elegante de las escenas cantadas y bailadas a las de pura actuación. El film consigue mantener el pulso durante todo su metraje, bastante extenso para la época ya que sus 102 minutos frente a los 80-85’ que solían durar este tipo de películas, lo convierten casi en el 'Ben-Hur' de los musicales. 

    A pesar de unas actuaciones justitas, las escenas de baile, como la de la construcción del granero, o de coreografías dramáticas, como el tema “Lonesome polecat” son deliciosas. Es de las pocas películas en que se superpone la actuación, el baile, las canciones, los trapecios y los malabares, todo a la vez en un mismo número gracias a las coreografías de Michael Kidd. Evidentemente, la música de Gene de Paul y Saul Chaplin, ganadora del Oscar del año 1954 a la mejor banda sonora de película musical (en esos tiempos había dos premios a mejor banda sonora: el de mejor banda sonora de película musical y el de mejor banda sonora de drama o comedia), ayuda mucho  a disfrutar de esta película.


    Es, en definitiva, una película de grandes actuaciones musicales, un compendio de talentos diversos que, como dije al principio obviando lo machista, permite pasar un buen rato disfrutando de las habilidades de mucha gente que aparece por allí.

    Información de más
    • Nominada a 5 premios Oscar, ganando el de Mejor banda sonora de musical. Estuvo nominada a mejor película y mejor guión, entre otros.
    • Howard Keel era apodado el John Wayne de los musicales, por haber hecho además de esta, 'Magnolia' o 'Doris Day en el Oeste'. También le llamaron el Clark Gable de los musicales, por su talante apuesto.
    • El actor Jacques d’Amboise, que interpretaba a Ephraïm, no pudo terminar el rodaje porque tenía contrato con el New York City Ballet y en algunas escenas aparece siempre de espaldas porque es un doble quien aparece en pantalla.
    • Los nombres de los hermanos Pontepee van por orden alfabético: Adam, Benjamín, Caleb, Daniel, Ephraïm, Frank i Gedeón.
    • En la versión en castellano, cambiaron el nombre de Frank por el de Flor.

    Nota final: 7,5

    miércoles, 21 de enero de 2015

    El gran hotel Budapest, la historia que me contó el amigo de un amigo [Cine]

    En el cine, como en la mayoría de los artes conocidos, podemos explicar una historia de mil maneras. Pensad por un momento en un cuento cualquiera, pongamos el de los tres cerditos. Podríamos llevar el argumento al género de acción entre el lobo y los tres gorrinos (al estilo 'The Raid'), explicarla de manera clásica y tradicional como bien hizo Disney en su día, basarla en un relato de terror gore en la que el final de la historia quedaría algo cambiado o bien hacer  la versión marca de la casa Wes Anderson, en la que pase lo que pase y se cuente lo que se cuente, acabaremos con una sonrisa de oreja a oreja.


    ¿De qué va?

    La obra gira entero a Gustave (Ralph Fiennes), el famoso conserje del Grand Hotel Budapest y su fiel ayudante Zero (Tony Revolori) los cuales tendrán que demostrar la inocencia del primero frente a un caso de asesinato y robo de un cuadro.

    La crítica

    Wes Anderson es un director de método: siempre usa un reparto con actores de élite para papeles pequeños, cuenta historias con un estilo único que transmite buen rollo y cuida minuciosamente todos y cada uno de los detalles que se muestran en pantalla al espectador. Por todo ello, 'El gran hotel Budapest' es otra de sus joyas en su interesante filmografía.
     
    El argumento gira en torno al Grand Hotel Budapest y en como Mr. Mustafa (F. Murray Abraham) logró hacerse con él, narrando una historia increíble con todo tipo de elementos que engrandecen aún más este pequeño cuento: personajes de lo más pintorescos, tramas con muchísimos secretos, aventuras y, por supuesto, mucho humor.

    Empezando por la peculiar manera de comenzar la historia, contándonos las aventuras de Mr. Mustafa (F. Murray Abraham) para hacerse con el hotel, a través del escritor que publicó los relatos de este hasta obtener el famoso hotel, como cuando decimos aquello de "un amigo de un amigo me contó una vez...".

    Aunque a mi parecer, uno de los elementos más importantes y destacables de la obra es ese ambiente que nos transmite tanto "buen rollo" gracias a los personajes. Hasta los momentos más dramáticos dejarán de serlo o los malvados tendrán ese toque de buen hacer por muy malos que sean. Sin dejar de lado ese toque cómico que está presente en toda la obra, plagado de ironías y chistes absurdos.

    Tampoco podemos olvidar la gran variedad de personajes que nos presenta Anderson, la mayoría fugaces pero hacen bien su pequeño papel aportando su granito de arena. La mayoría interpretados por estrellas de élite como Edward Norton, Tilda Swinton, Bill Murray, Adrien Brody o Jude Law, por nombrar a algunos. Ninguno ofrece una actuación de Oscar pero tampoco quedan en el olvido.

    Si tuviese que quedarme con alguno, sin duda me quedaría con el de Willem Dafoe, haciendo de asesino personal de la familia de la difunta Madame D., un asesino algo anormal que está bastante grillado y solo piensa en su sed de sangre. Es uno de los personajes que más juego da a la obra.

    Y como ya he dicho, en 'El gran hotel Budapest' lo que se lleva es lo pintoresco y sus protagonistas: Gustave y Zero, son un claro ejemplo de ello y el pilar principal de la obra. Por un lado, Gustave es un encargado de hotel de lujo, como no lo ha habido nunca, muy suyo, enamorado de las mujeres mayores, servicial, educado, lo que se dice un galán. Por otro lado Zero es el fiel compañero que lo acompaña hasta el fin del mundo y aprende los pasos de este. 
    Pero una de las cosas que más me ha gustado es lo cuidado que tiene todo Anderson en la obra, absolutamente todo. La fotografía es impecable, los paisajes son una maravilla visual y uno se queda fascinado ante tanto arte (perdonadme la cursilería, pero es así). 'El gran hotel Budapest' se define, sobretodo, por lo colorido que es, insistiendo en esa esencia de "buen rollo" que he denotado antes, tan solo tenemos que ver los colore del famoso hotel o las indumentarias que van usando, a lo largo de la obra, los diferentes personajes.

    En lo personal, he de reconocer que Anderson me conquistó en 'Moonrise Kingdom' y quizás 'El gran hotel Budapest' se ha quedado en las puertas de ser algo mejor que lo que fue la anterior obra de Anderson en 2012. No por ello la obra tiene menos prestigio, obviamente, pero aunque no se puedan comparar (error hacerlo), sigo quedándome con la historia de aquellos pequeños tortolitos enamorados que querían fugarse de casa. 
    Aventuras, personajes de todo tipo, cantidad de actores de gran reconocimiento, un ambiente inmejorable y, cómo no, ese estilazo de las obras de Anderson en que todo sea exquisitamente bonito, 'El gran hotel Budapest' es una obra que todos deberíamos ver, por su exquisitez, por Anderson y porque todos queremos acabar con una sonrisa de oreja a oreja cuando termina una buena película.

    Información de más
    • Nominada a 9 Oscars en 2015.
    • Jean Dujardin hace un pequeño cameo en la obra.
    • El nombre de prisionero de Gustave es 112, el número de emergencia en muchos de los países europeos.
    • El tradicional "Fox Fanfare" no se escucha en los títulos de entrada.

    Nota final: 7,5