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23 de diciembre de 2016

ROGUE ONE. Los 'Doce del patíbulo' se van al espacio. [Cine]

Expandir el universo Star Wars más allá de donde uno pueda imaginar. Ese es el principal objetivo de la Disney ahora mismo. Y si hay una saga en la que poder imaginar mil historias esa es la de Star Wars y no sólo haciendo avanzar la narración hacia adelante. El abanico de posibilidades que se abre al hecho de poder explicar cualquier momento desde otro punto de vista es inmenso. 'Rogue One' es el primer intento y se salda con un triunfo aunque eso si, tal vez sólo disfrutable al completo por auténticos estudiosos de la saga.



¿De qué va?

El Imperio Galáctico ha terminado de construir el arma más poderosa, la Estrella de la Muerte, pero un grupo de rebeldes encabezados por Jyn Erso (Felicity Jones) y Cassian Andor (Diego Luna) decide realizar una misión de alto riesgo: robar los planos de la estación galáctica antes de que sea plenamente operativa.

La crítica

Hay algo que sorprende al inicio de 'Rogue One'. Tras el logo de Lucasfilm y el ya clásico 'Hace mucho tiempo, en una galaxia lejana, muy lejana....' uno espera que aparezca el logo de STAR WARS sobreimpresionado en la pantalla mientras suena atronador el tema de John Williams, al mismo tiempo que empieza a aparecer un texto que va ascendiendo en forma de cascada sobre la pantalla. Pero nada de esto sucede.

Puede que esto escandalice a los más puristas de la saga pero es una decisión acertada. Algo podíamos intuir sabiendo que el título completo de la película es 'Rogue One: una historia de Star Wars' pero por si quedaba algún despistado en la sala el no incluir el inicio clásico de la saga es la manera perfecta que tienen los responsables del film de dejarnos bien claro desde el minuto 1 que sí, estamos ante una película del universo Star Wars pero que no es una película de Star Wars propiamente dicha. 



La misión principal del film es desarrollar algo que en 'La Guerra de las Galaxias' se nos explicaba brevemente, algo por lo que hasta se pasaba muy por encima, y lo hace de forma brillante, añadiendo a toda la épica ya existente una serie de razones y tramas poderosas que además sirven como relleno de algo que hasta cierto punto (y poniéndonos muy tiquis miquis) podíamos considerar agujeros de guión. Ahora ya sabemos, por ejemplo, por qué una construcción tan enorme y poderosa como la Estrella de la Muerte tenía un fallo de seguridad tan clamoroso que permitía su destrucción de una forma relativamente sencilla.



El respeto por parte de Gareth Edwards, director del film, al universo ya existente es evidente. 'Rogue One' se dedica a desandar el camino ya trazado anteriormente en el resto de películas trufando la historia de innumerables guiños a la saga durante todo el metraje, algo que probablemente sea imposible de evitar para cualquiera que se ponga a los mandos de un nuevo film de la franquicia, pero a partir de aquí Edwards ha concebido su película más como un film bélico (es su particular versión de 'Doce del patíbulo') que no como una aventura espacial. 



Es precisamente entonces cuando la película brilla en todo su esplendor. 'Rogue One' se inicia de manera contenida. Se toma su tiempo para presentar a los personajes y explicarnos el por qué de sus acciones pero llega el momento de pasar a la acción y es entonces cuando se desencadena una batalla épica y cruda, rodada cámara al hombro, algo que ayuda a darle más realismo a toda la escena, en una playa con palmeras en las que parece que en cualquier momento vayan a aparcer helicópteros al más puro estilo 'Apocalipsis Now' y que desemboca en unos últimos minutos en los que todo cobra sentido y deja al fan de Star Wars al borde del orgasmo cinematográfico.



¿Pero todo es tan excepcional en 'Rogue One'? Por desgracia no. El punto débil de toda la película lo conforman gran parte de sus personajes. Sin apenas tiempo para poder desarrollar algo más de su personalidad la mayoría quedan reducidos a simples contrapuntos cómicos o épicos, cosa que juega en su contra puesto que no acabamos de empatizar con ninguno de ellos y poco nos importa que sobrevivan o no a la misión.

Ni Chirrut Îmwe (Donnie Yen), ni Blaze Malbus (Wen Jiang), ni Bodhi Rook (Riz Ahmed), ni mucho menos Saw Guerrera interpretado por un Forest Whitaker pasadísimo de vueltas pasarán a la historia de los personajes memorables de Star Wars (aunque puestos a apostar por uno de ellos, sin duda el guerrero ciego interpretado por Yen se llevaría el gato al agua). Más afortunado está Ben Mendelsohn como el director Orson Krennic, el supervisor de la Estrella de la Muerte y un villano a la altura de las circunstancias.


Aunque los peor parados son, por desgracia Felicity Jones y Diego Luna. Tanto Jyn Erso como el capitán Cassian Andor quedan algo desdibujados aunque por motivos diferentes. A pesar de que el actor mexicano ponga todo su empeño en hacer que su personaje resulte carismático es evidente que necesita algo más de profundidad de guión para conseguirlo. En el caso de Felicity Jones pasa todo lo contrario. Aunque el personaje sí que está mucho más desarrollado y entendemos todas sus motivaciones la interpretación algo desganada de Jones acaba mostrando una heroína un tanto confusa.



Otro apartado a destacacar son las aportaciones de personajes digitales de vital importancia para el relato que se han saldado de manera desigual. La presencia de Moff Tarkin interpretado en su día por Peter Cushing, fallecido en 1994, se ha resuelto recurriendo a la interpretación de Guy Henry al que se le ha añadido digitalmente el rostro de Cushing con un resultado sorprendente. Su apariciones no son nunca a plena luz del día y eso ayuda a disimular que estamos ante un personaje digital.



¡ATENCIÓN, SPOILER! Selecciona el texto para poder leerlo.

En el otro lado de la balanza encontramos la aparición estelar de la princesa Leia en el último plano de la película. Evidentemente es un momento que sirve para cerrar el círculo, redondear una historia y enlazarla perfectamente con 'La Guerra de las Galaxias' pero esa imagen, que al igual que con el personaje de Moff Tarkin se ha rodado con otra actriz (Ingvild Deila) a la que se le ha añadido la cara de una joven Carrie Fisher rechina de una manera atroz, y a pesar de que la imágen sea visible apenas unos segundos da la sensación de estar viendo la versión con peluca del Tintín que aparecía en la película dirigida por Steven Spielberg en 2011 que no ante la princesa Leia.

De todas maneras, ese plano final no trastoca unos últimos minutos de la película que son absolutamente brillantes, sobretodo gracias a la aparición de Darth Vader, al que vemos en todo su esplendor. Sus contadas apariciones durante todo el metraje son recibidas con alegría por los espectadores y esos últimos minutos justifican prácticamente todo lo visto anteriormente.



Por desgracia para los espectadores que acudan a ver la versión doblada de la película tendremos que soportar que Vader no esté doblado por Constantino Romero. En v.o. sí que se ha vuelto a contar con James Earl Jones pero desgraciadamente la muerte de Romero hace unos años hacía imposible repetir una asociación vocal más que perfecta. La elección final de Pedro Tena, encargado de doblar a Vader en la serie de animación 'Star Wars Rebels' resulta más que correcta, partiendo de la base que intentar superar a Constantino Romero era algo imposible.

Al que no echamos en falta es a John Williams... Bueno, tal vez es una afirmación demasiado rotunda. Una pelicula de Star Wars sin la música de Williams no es una película de Star Wars, pero como ya hemos dejado claro que 'Rogue One' no es una película de Star Wars que la bso esté compuesta por Michael Giacchino nos parece de nuevo una buena decisión, en parte porque Giacchino es un excelente compositor y porque además muchos le señalan como el heredero directo de John Williams.



El reto que tenía 'Rogue One' era complicado. Todos sabíamos que una mala película podría estropear el universo creado por George Lucas (aunque si el propio Lucas no lo logró en su momento con el Episodio I, II y III será difícil que alguien lo consiga). Apelar de nuevo a la nostalgia tal y como hizo el 'El Despertar de la Fuerza' podría resultar repetitivo pero Gareth Edwards y su equipo han conseguido separarse lo suficiente de todo lo que significa Star Wars para poder entregar una película que no sólo consigue emocionar sino que además nos transporta con sus imágenes directamente al año 1977. 



Información de más
  • Algunas de las imágenes de los pilotos rebeldes que luchan en la batalla final entre el Imperio y la Alianza Rebelde son material rodado para la trilogía original. Cuando Gareth Edwards estaba montando la película en el rancho Skywalker encontraron latas de película con metraje original de 'La Guerra de las Galaxias' que no se había utilizado en su día. Esas escenas, en las que aparecen varios pilotos de X-Wing diciendo su nombre y su escuadrón, fueron digitalizadas por Industrial Light & Magic y añadidas al metraje de 'Rogue One'.
  • Michael Giacchino llegó al proyecto en la fase final del mismo sustituyendo al inicialmente previsto Alexandre Desplat y tuvo poco más de un mes para componer la bso. 
  • El propio Giacchino aparece en la película bajo la máscara de un stormtrooper, concretamente bajo el nombre de FN-3181.
  • Genevieve O'Reilly vuelve a ser Mon Mothma, líder de la Alianza Rebelde por segunda vez. O'Reilly ya lo había interpretado en el Episodio III aunque sus escenas fueron finalmente eliminadas.
  • Antes de darle el papel a Felicity Jones, Tatiana Maslany y Rooney y Kate Mara realizaron pruebas para el papel.
  • La idea de 'Rogue One' la tuvo John Knoll, supervisor de FX de ILM  que ha participado en todas las entregas de Star Wars, y ha sido acreditado como autor de la historia.
  • David Crossman, diseñador de vestuario, ha rescatado algunos de los trajes usados en la trilogío original.
Nota final: 8

11 de noviembre de 2016

JACK REACHER: NUNCA VUELVAS ATRÁS, franquicia con pedigrí para Tom Cruise [Cine]

Tom Cruise podría estar viviendo tranquilamente de las rentas de su exitosa carrera, protagonizando únicamente películas de la saga 'Misión: Imposible' de vez en cuando, al fin y al cabo son las únicas que siguen siendo éxitos de taquilla. Pero se resiste a ello. No le tiembla el pulso a la hora de embarcarse en producciones mucho más arriesgadas, como ésta 'Jack Reacher: Nunca vuelvas atrás' que, a pesar de que pueda parecer una película de acción más, vuelve a demostrar la valentía de un actor como Tom Cruise.




¿De qué va?

Jack Reacher (Tom Cruise) regresa a su antigua base militar en Virgina para encontrarse con la comandante Susan Turner (Cobie Smulders) pero a su llegada se encuentra con la militar encarcelada, acusada de traición. Reacher, sabiendo de la inocencia de Turner la ayudará a escapar de la cárcel para lograr desvelar la verdad teniendo que lidiar, además, con un secreto de su pasado que podría cambiar su vida para siempre.
La crítica

Tom Cruise se ha ganado a pulso su lugar en Hollywood. Durante años ha sido uno de los actores más taquilleros y tiene un buen puñado de películas que pasarán a la historia y aunque es evidente que su mejor momento ya pasó, ha sabido recolocarse como personaje dentro de una indústria que ha cambiado totalmente el estilo de fabricar blockbusters. Los grandes éxitos de hace unos años giraban entorno a una estrella y ahora los estudios únicamente quieren producir sagas interminables, que permitan ingresar cuantos más millones mejor produciendo infinitas secuelas sin necesidad de depender de un actor que avale el proyecto con su presencia.



Agarrándose al moderado éxito de la anterior película sobre el personaje ('Jack Reacher', 2013) nos llega ahora esta secuela en la que al igual que Cruise, Reacher demuestra ya que los años pesan hasta para el mejor de los héroes. Y es que Cruise es consciente de que ya no está para según qué trotes y no tiene problema alguno en demostrarlo en pantalla, a pesar de que se reserve cierto momento de pudor en el que, en plena huída, se describe a su personaje como 'varón, de cuarenta y pocos años...' cuando en realidad tiene 54. Esta es la película en la que vamos a ver a un Cruise más castigado por las peleas. Aunque sabemos que Reacher es una máquina de matar, perfectamente entrenado y capaz de cualquier proeza, los golpes, las peleas y los encontronazos con sus rivales le pasan factura.



Sin llegar a ser una película magistral como lo fue 'Jack Reacher' (que incluía una de las persecuciones automovilísticas mejor rodadas últimamente, a la altura de la de 'Bullit'), 'Jack Reacher: Nunca vuelvas atrássupone un acertado paso al frente dentro de la franquicia. Puesto que el personaje es una especie de cowboy solitario alejado de la sociedad, la inclusión del personaje de Samantha (Danika Yarosh) ayuda a mostrar una faceta del personaje mucho más personal, aunque en ciertos momentos se peque en exceso de melancolía y drama paterno-filial.



La  presencia de Cobie Smulders podría parecer el simple contrapunto femenino para incluir las consabidas escenas románticas pero lo cierto es que el personaje dista mucho de ser la típica dama en apuros. La tensión sexual entre ambos personajes es evidente desde el primer momento pero no va más allá, llegando a insinuar que podrían llegar a ser simplemente 'follamigos ocasionales.



La  película no esconde sus intenciones. Es un producto para entretener sin más pretensiones y así es como debe ser tomada. No olvidemos que Jack Reacher es el héroe de una serie de novelas de las mal llamadas 'de consumo rápido', escritas por Lee Child, y la película consigue transmitir esa narrativa directa tan particular, algo que hay que agradecerle a su director, Edward Zwick.



Es  evidente que la intención tanto de Cruise como de Paramount Pictures es la de conseguir una franquicia rentable basada en las aventuras de Jack Reacher pero intentando realizar películas de cierta calidad que no tomen por estúpido al espectador. El problema radica en la dicotomía a la que deben enfrentarse los estudios: ¿realizar películas de calidad que acaban siendo casi ignoradas por el espectador o sucumbir a la producción de películas sin alma pero que llenan las arcas de los estudios?

La respuesta debería ser fácil pero la decisión final acaba siendo del espectador que lamentablemente acaba prefiriendo enfrentarse al encefalograma plano. 

Información de más
  • Si nos tuviesemos que basar estrictamente en la descripción que se hace de Jack Reacher en los libros, Tom Cruise sería el actor menos adecuado para interpretarlo, puesto que el original literario lo describe como un tipo de 1'96 cm de alto, de unos 115 kg de peso y rubio.
  • La película se basa en el decimoctavo libro de la serie.
  • Dejando al margen la serie de 'Misión: Imposible', esta es la primera vez que Tom Cruise realiza una secuela de alguna de sus películas

Nota final: 7

4 de noviembre de 2016

EL MENTALISTA, ojo por ojo, diente por diente [Series]

Poneos en el caso de que un lunático mata a vuestros familiares porque habéis hablado en público... Bueno, tal vez sea algo bestia ponerse en la piel de ese pobre desgraciado. No obstante siempre podéis ver 'El Mentalista', una serie que nos pondrá en el lugar de Patrick Jane, alguien que tuvo que pasar por esta experiencia.

¿De qué va?

Patrick Jane (Simon Baker), un famoso psíquico, encuentra a su mujer e hija cruelmente asesinadas justo después de que Jane hable en un programa sobre John el Rojo, un asesino en serie muy buscado. Años más tarde, Jane decide ayudar a la policía con sus casos con tal de acercarse al asesino de su familia para poder matarlo.

La crítica

Es curioso como la sinopsis de la serie puede enfocarla como una serie de argumento continuado, es decir, que tan solo trate de como Patrick Jane sigue a John el Rojo capítulo tras capítulo y se vaya acercando a él. Pero no, por suerte o desgracia, la serie se desarrolla con capítulos independientes en los que a veces se enfoquen en el villano, nada más.

Este tipo de series suelen ser como un cuchillo de doble filo, puesto que la mayoría de los capítulos serán casos que se cerrarán de una sentada y no aportarán nada al verdadero argumento. Sin embargo, si el estilo de la serie es llevadero, al final tienes siete temporadas de una buena serie e ignoras que no se trate el principal hilo argumental y, por suerte, este ha sido el caso de 'El Mentalista'.

La serie creada por Bruno Heller (creador de 'Gotham City'), se deja llevar a través del pilar central de la serie: Patrick Jane. Jane ayuda a la policía con su mayor arma: su gran capacidad para observar. El personaje que interpreta Simon Baker, es alguien especial, tiene su manera de hacer las cosas y esto nos ofrece un sin fin de grandes momentos capítulo tras capítulo, algo que suele gustar a la gran mayoría del publico. Jane es carismático, enigmático y muy suyo, por todo ello carga con todo el peso de la serie y hay que tener claro que sin un personaje como él, la serie no valdría ni dos duros.

A esto le siguen sus colegas, los cuales aportan, en mayor o menor medida, algo de humor y gracia a la serie. La mano derecha de Jane será Lisbon (Robin Tunney), la cabecilla del grupo de policías con los que trabaja Jane. Esta le da algo a Jane algo de cordura, porque pese a ser alguien tremendamente inteligente, no está emocionalmente bien (perdió a su familia ¿quién iba a estar bien?). Entre ella y Jane existe una tensión sexual no resuelta enorme que, en ocasiones, será un lastre para la serie (¿por qué tiene que haber amor siempre en las series?).

Además de este par, están Rigsbi (Owain Yeoman), Cho (Tim Kang) y Van Pelt (Amanda Righetti), quienes también nos darán momentos de todo tipo: desde romance (que con este tenemos de sobra), drama o comedia. El protagonismo será repartido en muchas ocasiones y su aportación a la obra hace mucho bien.

Aunque después de Patrick Jane, el personaje más interesante seguramente sea John el Rojo, ese enigmático asesino en serie perseguido por nuestro protagonista. Su intelecto es equiparable al de Jane, superior en algunas ocasiones. Estaremos siempre esperando su aparición en la serie puesto que los capítulos de John siempre son los mejores.

Otra de las genialidades que tiene la serie y que a su vez la hace distinta del resto, es que siempre, en todo capítulo, juegan con nosotros a que hagamos de "mentalistas". En todo crimen nos enseñarán a un puñado de posibles asesinos y tendremos que adivinar cual de ellos es a partir de las deducciones que el propio Jane haría. Hablo de este fenómeno como algo original puesto que en muchas series nos enseñan al culpable del crimen en el momento de cazarlo y no antes.

No obstante a todo ello, la serie tiene pequeños fallos que se van arrastrando poco a poco. En mi opinión, 'El mentalista' peca de alargar en exceso la serie, si la hubiesen acabado antes hubiesen ganado mucho más. Al final, los guionistas pierden mucho a la hora de rematar buenas historias, saben desarrollarlas pero se ve que les cuesta algo más concluirlas.

Pese a todo, puedo decir que la serie de CBS es una buena serie, para ver en cualquier momento. Jane nos ofrece todo su encanto y nos gana fácilmente gracias a su manera de resolver los crimenes, pero encuentro que una serie más continuada y sin tanto capítulo suelto hubiese sido muchísimo más certera.

Información de más

  • Simon Baker obtuvo una nominación a los globos de Oro en 2010 por su papel como Patrick Jane.
  • En casi todos los episodios aparece una mujer pelirroja (y no es Van Pelt).
  • En cada primer plano de Patrick Jane se puede observar como Patrick Jane dilata las pupilas. Esto es, como el dice muchas veces a otros personajes, un signo de shock o hipnosis.

Nota final: 8

2 de noviembre de 2016

INFERNO, vacaciones pagadas por la vieja Italia [Cine]

El estratosférico éxito de 'El Código DaVinci' de Dan Brown propició la llegada de más novelas protagonizadas por el profesor de simbología Robert Langdon. La oportuna adaptación cinematográfica, al igual que su original literario, arrasó en el momento de su estreno en los cines de todo el mundo y evidentemente generó una secuela, 'Angeles y Demonios', que a pesar de ser superior en todos los aspectos a 'El Código DaVinci' no recuperó los 150 millones de presupuesto. Pese al fracaso, Ron Howard y Tom Hanks han decidido volver a las andadas con 'Inferno' para de paso, pagarse unas vacaciones por media Europa con la excusa del rodaje.

¿De qué va?

El profesor Robert Langdon (Tom Hanks) despierta sin memoria en un hospital de Florencia. La dra. Sienna Brooks (Felicity Jones), encargada de atenderle a su llegada al hospital, le dice que no tiene recuerdos de las últimas 48 h. debido a una conmoción cerebral que sufrió tras ser rozado por una bala. La doctora ayudará a Langdon a recuperar sus recuerdos y a intentar frenar la amenaza de un virus mortal que puede acabar con gran parte de la humanidad.

La crítica

Vaya de antemano que vamos a empezar con un spoiler... pero no de la película, sino del libro en el que se basa el film. Las últimas páginas de 'Inferno' narran cómo un virus mortal creado genéticamente es liberado en el aire, dejando esteril a gran parte de la población de la Tierra a pesar de los esfuerzos de todos los protagonistas del relato por evitarlo. Con un final tan poco esperanzador, Dan Brown deja muy claro su opinión sobre la especie humana y de paso intenta dar un toque de atención sobre la utilización de los recursos del planeta y la superpoblación del mismo. 



Era evidente que en ningún estudio de Hollywood iban a permitir un final así. Gastar un presupuesto elevadísimo para que al final el héroe no acabase salvando al mundo era algo prácticamente imposible. La norma para este tipo de blockbusters es que al final quede muy claro quienes son los buenos y quienes los malos e 'Inferno', la película, lo cumple a rajatabla. 

Este es quizás el cambio más significativo en lo que al argumento se refiere puesto que el guión de David Koepp es bastante fiel al libro original, aunque evita complicarse la vida con tramas secundarias con las que añadir profundidad al relato. Que el personaje principal sufra de amnesia, además es un recurso que le permite jugar constantemente con el espectador para intentar sorprenderlo después con los, en teoría, sorprendentes giros de guión.



Ron Howard se limita a filmar con desgana el guión de Koepp, pensando quizás más en las vacaciones pagadas que se está pegando a costa del estudio y sólo parece salir de su letargo como director cuando rueda en localizaciones tan emblemáticas como las de Florencia y Venecia, en las que se le ve disfrutar inmortalizando la belleza de las ciudades.



Algo similar podemos decir de Tom Hanks que vuelve a interpretar a Robert Langdon por tercera vez volviendo a demostrar que su elección sigue siendo un flagrante error de casting. A pesar de todo, Hanks aporta su carisma habitual a un personaje que en esta ocasión pierde todo su sentido literario original puesto que apenas utiliza sus recursos académicos para resolver los enigmas a los que se enfrenta.

A su lado, la últimamente muy solicitada Felicity Jones se limita a hacerle compañía a Hanks corriendo de aquí para allá a la espera de que el (imaginamos) supuesto bombazo que supondrá para su carrera el estreno de 'Star Wars: Rogue One' la catapulte a papeles mejores.



De  las tres películas rodadas sobre el personaje de Robert Langdon 'Inferno' es el film menos interesante. Prácticamente todos los involucrados en él han puesto el piloto automático y han entregado un producto correcto y entretenido pero poco estimulante. Uno echa en falta la frescura que supuso 'Ángeles y Demonios', la mejor adaptación hasta la fecha de una novela de Dan Brown, en las que era evidente que nadie del equipo se tomaba demasiado en serio lo que sucedía en el film.



Si finalmente 'Inferno' es un éxito relativo no habrá duda de que algún cheque millonario acabará por convencer al tandem Howard & Hanks para repetir por cuarta vez en la adaptación de 'El símbolo perdido', el único libro sobre el personaje que tiene pendiente su adaptación al cine. Tanto director como actor saben que rodar films como 'Inferno' les permite afrontar otros proyectos más personales con total tranquilidad. Si eso sirve para que Ron Howard acabe dirigiendo películas tan interesante como 'Frost/Nixon' o 'Rush', que en su momento fueron grandes fracasos comerciales a pesar de su calidad, bienvenidas sean todas las aventuras de Robert Langdon que hagan falta.


Información de más
  • La presentación oficial del film se realizó en el Palazzio Vecchio de Florencia, uno de los escenarios donde se ha rodado la película.
  • En julio de 2013 Sony tenía fijado el estreno para el 18 de diciembre de 2015, pero al coincidir con 'Star Wars: El Despertar de la Fuerza' lo retrasaron hasta octubre de 2016.
  • Cuatros de los actores de la película han participado anteriormente en alguna película Marvel: Ben Foster (X-Men: la decisión final), Irrfan Khan (The Amazing Spider-Man), Felicity Jones (The Amazing Spider-Man 2) y Omar Sy (X-Men: Días del Futuro Pasado).
Nota final: 6

31 de octubre de 2016

LA LEY DEL SILENCIO, o la venganza de Elia Kazan [Cine]

Elia Kazan protagonizó uno de los mayores escándalos de la historia de Hollywood cuando declaró en la Comisión de Actividades Antiamericanas contra muchos de sus colegas e incluso amigos que militaban o simpatizaban con el partido comunista de EEUU. En consecuencia, sufrió el vacío de toda la industria, de sus amigos, de los que habían trabajado con él y, por supuesto, de todos los productores y las majors de la meca del cine. Su venganza fue esta película, una de las más aclamadas de su filmografía y, por lo tanto, tratándose de uno de los mejores directores de la historia, una de las más aclamadas del cine mundial.

¿De qué va?

En los muelles del río Hudson, la mafia controla toda la mercancía que entra y sale en barco de Hoboken. Todos están atrapados en manos de un gángster llamado Johnny Friendly (Lee J. Cobb). Pero el ex-boxeador Terry Malloy (Marlon Brando) le delata y le inculpa en el asesinato de un hombre que quería declarar lo que estaba sucediendo. Con la Ayuda de Edie (Eva Marie Saint), hermana del hombre asesinado, luchará por cambiar lo establecido y que el sindicato de estibadores deje de estar manipulado por la mafia.

La crítica

Ante todo, hay que poner la película en contexto y repasar un poco la historia: hacía dos años que Elia Kazan, uno de los más reconocidos directores de cine del Hollywood de los años dorados, había hecho la famosa declaración en el juicio de la caza de brujas, dando nombres y apellidos, delatando a compañeros que habían perdido su prestigio, su carrera, a sus familiares y cualquier atisbo de posibilidad de recuperarse. Hollywood odiaba a Kazan y le ninguneaba, sólo algún productor extranjero le ofrecía películas malas ('Fugitivos del terror rojo', 1952, reconocida por el propio director como su peor film) y ninguno de los grandes actores del momento quería trabajar con él. Pero él, que no se arrepentía (ni lo hizo jamás, como escribió en su autobiografía) de su declaración, estaba preparando junto a Budd Schulberg su venganza personal de la mejor manera que sabía hacerlo, con una película.

El resultado es esta 'La ley del silencio', donde el director refleja a la perfección su talento para la dirección de actores. Crea escenarios y diálogos perfectos para cada uno de los personajes, haciendo que crezcan y parezcan mejores de lo que seguramente eran en realidad.

La película acaba convirtiendo al delator en un héroe, en el Robin Hood de los estibadores, convirtiendo a Kazan, de paso, en un incomprendido que hizo lo que hizo por América, no por chivato. Se quiere justificar y lo consigue con una historia donde el Hollywood dorado, lleno de dólares y progresista, se convierte en un muelle de carga poblado de obreros poco cualificados, de clase baja y dispuestos a sufrir a cambio de unos pocos centavos.

Una vez aclarado el contexto histórico, hablemos de la película en su vertiente artística. Sobre la dirección no se puede decir más que una cosa: sublime. Ni un pero, ni un fallo, ni una pizca de indolencia o de salida en falso, ningún cabo por atar. Todo está bien porque Kazan puso su talento al servicio de sí mismo, sabiendo que en esta película le iba la carrera y el ser o no ser alguien en Hollywood. Se sirve de un guión trabajado a fondo por Budd Schulberg, que se involucró tanto en el proyecto que, de tanto visitar los muelles, los estibadores lo consideraban uno de los suyos.

A nivel interpretativo hay varias cosas a destacar: por un lado tenemos a Marlon Brando haciendo uno de sus mejores interpretaciones, donde continuó forjando su leyenda de chico malo pero con un fondo tierno como se demuestra en la escena en que, haciendose el chulo, acaricia y quita el polvo del guante de la chica. Nos muestra con una sola pose las dos caras de su personaje. Por otro lado, tenemos el debut en pantalla de Eve Marie Saint, a la que veríamos más adelante en un registro muy diferente, en ‘Con la muerte en los talones’. Es cierto que su papel no requiere nada del otro mundo, pues aunque es un papel principal no tiene mucho fondo, y actúa más de punto de inflexión en la vida del protagonista que no de una forma propia.
Y por supuesto hay que destacar el gran grupo de secundarios: a Karl Malden haciendo de padre Barry, que lucha al lado de los oprimidos. A Rod Steiger interpretando al hermano de Terry Malloy, un hombre atrapado en los lazos de la mafia. A Lee J. Cobb (o Lee Jacob, según la fuente) en el papel de capo mafioso. A Pat Henning, a John Hamilton, a Arthur Keegan, a Martin Balsam... y un larguísimo etcétera. Esta no deja de ser una película coral que tiene papel para todo el mundo y donde todo el mundo tiene su papel, por pequeño que sea. Al fin y al cabo, todo el film gira en torno a la muerte de Joey Doyle, que apenas aparece dos segundos al principio del metraje.

Si hubiera que poner un pero, que ya que estamos se lo vamos a poner, podríamos decir que el estilo interpretativo del Actor’s Studio, de donde provenía todo el elenco, es (como siempre) un poco demasiado histriónico, más apto para el teatro que para el cine, pues en el plano corto, y esta película está llena de primeros planos, se ve demasiado exagerado tanto en sus gestos como en la declamación de los textos. El punto álgido de tanto histrionismo es sin duda el discurso del Padre Barry (Karl Malden) a los pies del cadáver de un estibador.
El gran patinazo de este film, y reconozco que me duele en el alma reconocerlo, es la banda sonora de Leonard Bernstein, uno de los más grandes compositores (no sólo de bandas sonoras, sino compositores a secas) del siglo XX, que nos ofrece su única composición para una película no musical, el resultado de la cual debe ser la razón por la que no repitió en esta faceta. Es un verdadero desatino. Una lamentable secuencia de estruendosos violines. Un no parar de golpes musicales sin sentido. Y es que Bernstein era tan bueno explicando historias con música ('Un día en Nueva York', 'West Side Story',...), que limitarse a acompañar la historia no le permitía exhibirse ni desarrollar todo su talento.

En general, es una gran película, llena de grandes diálogos (“Siempre han dicho que soy un inútil, Edie”, qué frase tan dolorosa dicha con tanta desazón..!), muy buenas interpretaciones, y la satisfacción del director de saberse uno de los grandes, de demostrarlo y de demostrar al mundo que todo es según el color del cristal con el que se mira. 

Información de más
  • La película ganó 8 premios Oscar, siendo la gran triunfadora de la gala de 1954: mejor película, mejor director, mejor actor (Marlon Brando), mejor actriz secundaria (Eva Marie Saint), mejor guión, mejor fotografía en blanco y negro (entonces había dos premios, uno para color y otro para B/N), mejor montaje y mejor dirección artística para B/N (ídem).
  • Frank Sinatra debía interpretar a Terry Malloy, pero el productor prefirió a Brando, que era más joven y se adaptaba mejor al papel, aunque no tuviera aún el gancho entre el público que tenía el cantante.
  • Tres de sus actores masculinos fueron nominados a mejor secundario: Rod Steiger, Karl Malden y Lee J. Cobb. Aunque el premio fue para Edmond O'Brien, por 'La condesa descalza'
  • Marlon Brando solo trabajaba, por contrato, hasta las 4 de la tarde, porque debía acudir a sus sesiones de psicoterapia a diario.
Nota final: 8

19 de octubre de 2016

Sitges 2016: últimos momentos

DÍA 7

Enfilamos ya la recta final del Festival. Un Festival que ha ido de menos a más y que reserva para sus últimos dias sus cartuchos más potentes, empezando por la que finalmente ha sido la ganadora del certámen, 'Swiss Army Man' y que sin duda es ya una de las películas del año.

De una belleza apabullante, 'Swiss Army Man' resulta una versión hipster del 'Náufrago' de Tom Hanks, en el que en lugar de una pelota llamada Wilson nos encontramos con un cadáver de nombre Manny (Daniel Radcliffe) que, flatulencias y erecciones a parte, acaba resultando el mejor amigo de Hank (Paul Dano) y con el que descubrirá una nueva vida (según como se entienda eso en un cadáver) y un nuevo mundo, muy diferente al que conocía.



Es casi seguro que la película va a ser recordada como la del 'zombie que se tira pedos' pero es indispensable buscar más allá de lo que es una mera anécdota en su argumento para encontrar la multitud de capas que ofrece este arriesgado proyecto. Su historia de amor y amistad, bellísima y excelentemente filmada nos permite ser testigos de una interpretación sublime por parte de Paul Dano pero sobretodo de un Daniel Radcliffe que se quita de un plumazo (y permitidnos el chiste fácil) y a base de cuescos el personaje de Harry Potter de encima.


Esperadísimo era el momento de la proyección de 'Hardcore Henry', el primer film rodado totalmente en modo subjetivo y en un aparente único plano y que acaba resultando una perfecta traslación a la gran pantalla de lo que sería jugar a cualquier videojuego tipo shooter.


La película es una muy disfrutable pirueta visual, excelentemente planificada y rodada, donde lo que es evidente es que lo que menos importa es la historia que nos están contando sino cómo nos la están contando. A pesar de eso, el film avanza gracias a su ritmo frenético, pasando pantallas como estuviésemos dentro de la piel de un Super Mario Bros puesto hasta el culo de metanfetaminas. Ese es su único problema, que su misma proeza visual y su necesario exceso puede acabar por estresar al espectador por una sobreinformación de imágenes.


Si bien no podría considerarse a 'I am not a serial killer' uno de los platos fuertes de este Festival sí que era uno de aquellos films que despertaba simpatías por el hecho de estar protagonizado por Christopher Lloyd. La película acaba siendo una versión indie de 'Noche de miedo', en la que un joven descubre que su apacible vecino no es quien realmente cree que es.


Durante su primera mitad sienta las bases del misterio que nos propone pero a la hora de la resolución una alarmante falta de ambición hace que la película nunca acabe de despegar. En el momento en que las cartas quedan sobre la mesa la historia podría haber tomado un camino mucho más arriesgado pero es entonces cuando se limita a reincidir en lo melancólico del relato, dejando eso si, momentos para el lucimiento de un Christopher Lloyd que borda su personaje.


DÍA 8

Es innegable que Nicolas Winding Refn ha alcanzado ya categoría de cineasta de culto. Despierta expectación con cada uno de sus trabajos y acostumbra a dividir al público entre los que lo aman y los que piensas que es un farsante.



Tras una obra maestra como 'Drive' y después de aquella inyección de autocomplaciencia y pedantería que resulto ser 'Only God Forgives', la llegada de 'The Neon Demon' parece haber devuelto a Winding Refn a una senda mucho más cercana a la excelencia de la primera que no al camino errático que supuso la segunda, aun cuando probablemente 'The Neon Demon' es el film que generará una división de opiniones más furibunda entre los espectadores que acudan a verla.

La película es una crítica salvaje sobre el mundo de la moda, de la belleza y la vanidad, algo que permite al director rodar sus imágenes más bellas, más estéticas. Dirán algunos que más que una película lo que ha hecho NWR es toda una obra de arte. El espectáculo visual que nos ofrece es apabullante y hay quien le acusará de ser excesivo pero es evidente que el tema del que habla 'The Neon Demon' pide a gritos unas imágenes así.



La excelente BSO de Cliff Martinez, una nueva colaboración entre el músico y el director, acaba por resultar el toque maestro final que necesitaban las imágenes consiguiendo que, a pesar de su ritmo pausado el espectador entre en un estado se diría que casi hipnótico que permite ver el descenso a los infiernos de todos los personajes casi sin inmutarse.



Sin duda la edición del 2016 ha sido la de la presentación de versiones restauradas de grandes clásicos del género. Después de la versión de 'Phantasm' y 'Star Trek: The Motion Picture' tocaba el turno de 'Dawn of the Dead', conocida entre nosotros en su momento como 'Zombi'.

Si la restauración de 'Phantasm' venía de la mano de J.J. Abrams, fan de la película y encargado de pagar el coste de la operación, lo mismo ha ocurrido con 'Dawn of the Dead', que ha contado con dos padrinos de excepción: Nicolas Winding Refn y Dario Argento, encargados de la excepcional restauración digital y del nuevo montaje, distinto al estrenado en su momento.

Después de inaugurar el género de los no-muertos con la mítica 'La noche de los muertos vivientes', George A. Romero volvió por primera vez al género con este film que acentuaba la crítica social y aumentaba considerablemente las dosis de sangre.


Estamos ante un clásico de la temática zombie, quizá el verdadero film que sentó las bases del género puesto que el limitado presupuesto de 'La noche de los muertos vivientes' no  permitió a Romero traspasar algunas líneas. Pero con la entrada en juego de Darío Argento todo cambió, puesto que el italiano financió de su bolsillo la película y permitió al director hacer lo que le vino en gana. La mano de Argento se nota en cada segundo del film y la BSO compuesta por Goblin (o lo que es lo mismo, el propio Darío Argento) acentúa todavía más la evidente influencia del cine italiano de la época.

La restauración es perfecta, la calidad de la imagen nítida y excepcional... pero eso juega en su contra casi 30 años después. Uno no puede dejar de sorprenderse cada vez que aparece un zombie en pantalla. Eso no es un zombie, es una persona pintada de azul. Esos zombies todavía están alejados de los cadáveres putrefactos a los que estamos acostubrados ahora, siguen moviéndose lentamente y suponen una amenaza relativa. Pero dejando de lado estos aspectos técnicos (y agradeciendo enormemente la restauración) uno no puede hacer otra cosa que disfrutar de la película y dedicarse a esquivar los dardos que nos lanza un Romero crítico con el consumismo que ya entonces nos invadía.



Después de ver 'Blair Witch' muchos afirmábamos que el género found footage estaba más que muerto pero tras la proyección de 'Operation Avalanche' podemos llegar a reconsiderar nuestra postura. Si bien dentro del género poco se puede innovar hay ocasiones en los que si al recurso del found footage se le añade un buen guión, una idea interesante y mucho entusiasmo el resultado es una película tan eficiente como 'Operation Avalanche'.

La hipótesis según la cual el hombre nunca llegó a la Luna en 1969 y que las imágenes que se emitieron fueron en realidad rodadas en un estudio dan lugar a un film divertido en su primera parte y mucho más sombrío hacia el final, en el que las referencias cinéfilas son evidentes, con la aparición del mismísimo Stanley Kubrick en pleno rodaje de '2001'.



DÍA 9

Para cerrar el círculo de este Sitges 2016 nada mejor que volver a encontrarnos con un film fallido. Si 'Inside', la propuesta que inauguró el certamen acabó resultando un fiasco, 'The Limehouse Golem' no quiso ser menos, aunque la decepción no fue tan monumental .

'The Limehouse Golem' es una película correcta que pretende ser un gran film pero al que le falla un guión demasiado errático que finalmente juega todas sus cartas a un inesperado (o no) giro final. Las múltiples capas narrativas acaban creando confusión en el espectador, el ritmo del film se resiente demasiado y las escenas de los asesinatos imaginados por el inspector Kildare, un excelente Bill Nighy (en un papel que en iba interpretar Alan Rickman pero que tuvo abandonar a pocos dias del inicio del rodaje debido a su enfermedad) se vuelven repetitivas. A pesar de su buena ambientación y las notables interpretaciones de todo el reparto el devenir de la historia y el previsible final dejan al público frío con el resultado.



Notas:
  • Swiss Army Man (8)
  • Hardcore Henry (6)
  • I am not a serial killer (6)
  • The Neon Demon (7)
  • Dawn of the dead (7)
  • Operation Avalanche (7)
  • The Limehouse Golem (6)

Y así llegamos al final de la 49 edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya. Sitges 2016 acaba en plena forma y con Angel Sala, el director del certámen, dando algunas pistas sobre los actos del 50 aniversario, que serán sin duda una gran celebración del cine fantástico. 

Nosotros ya estamos deseando que empiece la fiesta.

¡Nos vemos en Sitges 2017!




PALMARÉS SITGES 2016
Sección Oficial Fantàstic Sitges 49ª 
  • Premio Mejor Película: SWISS ARMY MAN, de Daniels
  • Premio Especial del Jurado: LA AUTOPSIA DE JANE DOE (THE AUTOPSY OF JANE DOE), de André Øvredal 
  • Premio Mejor Dirección (patrocinado por Gas Natural Fenosa): Yeong Sang-ho, por TRAIN TO BUSAN 
  • Premio Mejor Interpretación Femenina: Sennia Nanua, por MELANIE. THE GIRL WITH ALL THE GIFTS 
  • Premio Mejor Interpretación Masculina (patrocinado por Autolica – Mercedes Benz): Daniel Radcliffe, por SWISS ARMY MAN 
  • Premio Mejor Guión: Jeremy Slater, por PET 
  • Premio Mejores Efectos Especiales: Jung Hwang-su, por TRAIN TO BUSAN 
  • Premio Mejor Fotografía: Hong Kyung-pyo, por EL EXTRAÑO (THE WAILING)
  • Gran Premio del Público (patrocinado por La Vanguardia): THE HANDMAIDEN, de Park Chan-wook  

Premio Mejor Cortometraje Sección Oficial Fantàstic 
  • CURVE, de Tim Egan
  • Mención especial a LIMBO, de Konstantina Kotzamani 

Premio José Luis Guarner (Jurado de la Crítica) 
  • THE NEON DEMON, de Nicolas Winding-Refn  

Premio Citizen Kane a la Mejor Dirección Novel 
  • Julia Ducournau, por GRAVE (CRUDO) 

Premio Jurado Carnet Jove a la Mejor Película
  • GRAVE (CRUDO), de Julia Ducournau
  • Menciones especiales a THE LURE, d’Agnieszka Smoczynska y SWISS ARMY MAN, de Daniels  

Noves Visions ONE 
  • UNDER THE SHADOW, de Babak Anvari 
  • Mención especial a PREVENGE, de Alice Lowe  

Noves Visions PLUS 
  • A DRAGON ARRIVES, de Mani Haghighi 
  • Mención especial a ARE WE NOT CATS, de Xander Robin 
  • Premio Mejor Cortometraje Noves Visions Pequeño Formato: LA FEMME ET LE TGV, de Timo Von Gunten  

Panorama Fantàstic 
  • I AM NOT A SERIAL KILLER, de Billy O'Brien   

Òrbita 
  • LO CHIAMAVANO JEEG ROBOT, de Gabriele Mainetti  

Focus Àsia 
  • EL EXTRAÑO (THE WAILING), de Na Hong-jin 
  • Mención especial a DEAREST SISTER, de Mattie Do  

Anima’t 
  • Premio Mejor Película: YOUR NAME, de Makoto Shinkai 
  • Premio Mejor Cortometraje: DARREL, de Marc Briones y Alan Carabantes  

Midnight X-Treme 
  • IT STAINS THE SANDS RED, de Colin Minihan  
Brigadoon
  • ARCANA, de Jerónimo Rocha  

Méliès d’Argent 
  • Premio Mejor Película Europea SOFC 49: GRAVE (CRUDO), de Julia Ducournau 
  • Premio Mejor Cortometraje Europeo SOFC 49: DAWN OF THE DEAF, de Rob Savage   

Blood Window 
  •  1974, de Victor Dryere  

Premis SGAE Nova Autoria 
  • Premio Mejor Guión: EN LA AZOTEA, de Miguel Casanova y Damià Serra 
  • Premio Mejor Direcció-Realització: CABEZA DE ORQUÍDEA, de Violeta Blasco, Germán Andrés López, Carlotta Napolitano, Angélica Sánchez y Claudia Zegarra 
  • Premio Mejor Música Original: ROGER, de Jan Fité 
  • Premio IV Laboratorio de Escritura de Guión Cinematográfico: LOS INVITADOS, de Carla Guimarães